"En el nivel mas profundo de las cosas, todo en la vida se reduce a un intercambio de intenciones."
Gnozin Navarro Barreras
Gnozin Navarro Barreras
Buena parte del domingo pasado la pasé con mis sobrinos y aprendí algo de ellos: “El niño vive con la certeza de que el universo responde y responderá positivamente a sus expectativas e intenciones”. Estábamos en PLAZA FORUM y su tarea solo se concretaba a experimentar alegremente el momento. Cada uno con pelota en mano alternadamente la lanzaban y pateaban sin preocuparse de como regresaría a ellos, lo mas curioso es que los transeúntes respondían positivamente a entregarles su pelota con franco entusiasmo y ellos respondía con agradecidos gestos y sonrisas.
Pienso lo mismo cuando veo a un bebé en brazos de un adulto y me digo: Que criatura tan pequeña, tan frágil, tan vulnerable y al mismo tiempo tan tranquila y despreocupada. ¿Cómo es posible que no tema que lo suelte quien lo sostiene en brazos?. El bebe no se incomoda ni se acongoja sino al contrario, respira profundamente desde abajo inflando e hinchando el estómago placenteramente.
¿Cómo fue que llegamos a perder esa confianza básica en que vida misma se encuentra organizada para la mejor armonía de todos los elementos involucrados?, ¿Cuándo inició el olvido?. Sol, lluvia, viento, humedad relativa, temperatura, presión atmosférica y demás condiciones climatológicas son orquestados con inteligencia, gracia y decoro para producir las mejores condiciones armónicas de cada elemento en el intercambio. Si cada agricultor controlara cada uno de estas condiciones para producir el mejor cultivo según su propia conveniencia acabarían con el planeta en una sola temporada. Las cosas son como son aunque a veces me gustaría que fueran de otra manera. La organización de la vida rebasa mi capacidad de entenderla. Recibo las bendiciones que estoy en disposición de recibir y aprovechar. En ocasiones soy yo mismo quien interrumpo el flujo de las cosas buenas que están por llegar a mi existencia. Hay veces que sin pretenderlo conscientemente saboteo mis logros entreteniéndome con pequeñeces o negándome a asumir mayores retos. Después de tantos ires y venires, pasados ya muchos temblores y sacudidas. Hoy me queda claro que todo aquello que me hace estremecer, por dolor o por placer, finalmente me hace crecer.
De ahí que TODO ESTE BIEN PORQUE NO TODO ESTA PERFECTO PARA MÍ, ya que seguramente mi definición de perfecto para mí en realidad y en el fondo puede ser hasta en mi propio perjuicio. Estoy entendiendo que no puedo darme el lujo de querer tener el control absoluto de todas las cosas de mi vida ya que esto solo me lleva a la frustración y a la sensación de derrota. Estoy llegando a la conclusión que resulta mas saludable clarificar conmigo y antes que todo, cuál es mi intención en el momento para poderla plantear y expresar a quien corresponda de la mejor manera que mis capacidades y limitaciones lo determinen y después de eso, la vida se encargará de indicarme el camino de hacia donde dirigir mis acciones y atenciones.
Cada elemento de la vida contiene en su corazón su propia intención de ser. Te lo planteaba en esta misma columna en otra de mis colaboraciones. Es a través del respeto de estas benditas diferencias que cada cual puede llegar a manifestar su propia intención. Hay cosas que precisan de la participación de otros, así como hay otras que precisan empezar por uno mismo. Para BESAR se necesitan dos, para AMAR hay que empezar por uno mismo.
Si por algún accidente del destino has llegado tarde a esta columna, puedes visitar las colaboraciones anteriores en la siguiente dirección web: http://noroeste-sobremesa.blogspot.com; en este espacio encontrarás temas como el berrinche, las nupcias, los niños, nuestros tiempos, etc. Te aclaro que decirte “accidente del destino y llegado tarde” es solo una manera socialmente acordada de expresar algo en lo que en el fondo no creo: No hay accidentes y, por experiencia propia te lo digo: NUNCA SE LLEGA TARDE A NINGUNA PARTE ASI COMO TAMBIEN TE DIGO, NUNCA NADA TE LLEGA TARDE A TU VIDA. Ya hablaremos al respecto en otra de mis colaboraciones porque por lo pronto, quedo a la espera de tus comentarios a gnozin@mac.com o bien, 7522096 y 98.
Pienso lo mismo cuando veo a un bebé en brazos de un adulto y me digo: Que criatura tan pequeña, tan frágil, tan vulnerable y al mismo tiempo tan tranquila y despreocupada. ¿Cómo es posible que no tema que lo suelte quien lo sostiene en brazos?. El bebe no se incomoda ni se acongoja sino al contrario, respira profundamente desde abajo inflando e hinchando el estómago placenteramente.
¿Cómo fue que llegamos a perder esa confianza básica en que vida misma se encuentra organizada para la mejor armonía de todos los elementos involucrados?, ¿Cuándo inició el olvido?. Sol, lluvia, viento, humedad relativa, temperatura, presión atmosférica y demás condiciones climatológicas son orquestados con inteligencia, gracia y decoro para producir las mejores condiciones armónicas de cada elemento en el intercambio. Si cada agricultor controlara cada uno de estas condiciones para producir el mejor cultivo según su propia conveniencia acabarían con el planeta en una sola temporada. Las cosas son como son aunque a veces me gustaría que fueran de otra manera. La organización de la vida rebasa mi capacidad de entenderla. Recibo las bendiciones que estoy en disposición de recibir y aprovechar. En ocasiones soy yo mismo quien interrumpo el flujo de las cosas buenas que están por llegar a mi existencia. Hay veces que sin pretenderlo conscientemente saboteo mis logros entreteniéndome con pequeñeces o negándome a asumir mayores retos. Después de tantos ires y venires, pasados ya muchos temblores y sacudidas. Hoy me queda claro que todo aquello que me hace estremecer, por dolor o por placer, finalmente me hace crecer.
De ahí que TODO ESTE BIEN PORQUE NO TODO ESTA PERFECTO PARA MÍ, ya que seguramente mi definición de perfecto para mí en realidad y en el fondo puede ser hasta en mi propio perjuicio. Estoy entendiendo que no puedo darme el lujo de querer tener el control absoluto de todas las cosas de mi vida ya que esto solo me lleva a la frustración y a la sensación de derrota. Estoy llegando a la conclusión que resulta mas saludable clarificar conmigo y antes que todo, cuál es mi intención en el momento para poderla plantear y expresar a quien corresponda de la mejor manera que mis capacidades y limitaciones lo determinen y después de eso, la vida se encargará de indicarme el camino de hacia donde dirigir mis acciones y atenciones.
Cada elemento de la vida contiene en su corazón su propia intención de ser. Te lo planteaba en esta misma columna en otra de mis colaboraciones. Es a través del respeto de estas benditas diferencias que cada cual puede llegar a manifestar su propia intención. Hay cosas que precisan de la participación de otros, así como hay otras que precisan empezar por uno mismo. Para BESAR se necesitan dos, para AMAR hay que empezar por uno mismo.
Si por algún accidente del destino has llegado tarde a esta columna, puedes visitar las colaboraciones anteriores en la siguiente dirección web: http://noroeste-sobremesa.blogspot.com; en este espacio encontrarás temas como el berrinche, las nupcias, los niños, nuestros tiempos, etc. Te aclaro que decirte “accidente del destino y llegado tarde” es solo una manera socialmente acordada de expresar algo en lo que en el fondo no creo: No hay accidentes y, por experiencia propia te lo digo: NUNCA SE LLEGA TARDE A NINGUNA PARTE ASI COMO TAMBIEN TE DIGO, NUNCA NADA TE LLEGA TARDE A TU VIDA. Ya hablaremos al respecto en otra de mis colaboraciones porque por lo pronto, quedo a la espera de tus comentarios a gnozin@mac.com o bien, 7522096 y 98.
