“Receta para hacer Caldo de Pollo.
Paso 1: Tener al pollo”.
Vox Populi
Paso 1: Tener al pollo”.
Vox Populi
Han pasado casi quince años desde la primera vez que me sentí arrastrado por las manipulaciones de una mujer, aunque en su momento no lo supe definir. Tuvo que progresar la ligera frustración inicial hasta acumularse y convertirse en una aplastante impotencia para que lograse identificarla como tal. Experimentaba estar paralizado ante cualquier situación en la que no la considerase para tomar alguna decisión. Eran mezclas de culpa, coraje y miedo que el menor de mis movimientos derivase en un explosivo reclamo, o en una muda insatisfacción presente. Ni que preguntarle ¿qué tienes? sin que su respuesta “nada” de manera sostenida acabase en un callejón sin salida. Me sabía con menos recursos para la discusión y me sentía desamparado con su manejo de la información: escenas, recuerdos, palabras, situaciones, etc. eran magistralmente usados en mi contra, incluso aquellos pecados que alguna vez llegue a reconocer con tal de llevar “la fiesta en paz” podían en sorpresivo giro tornarse como enemigos. Atado de pies y manos me rendía en profundos suspiros de fracaso; y sin escapatoria ni alternativas terminé blindándome con refinadas teorías. Por ese entonces no sabía que su inteligencia excedía la mía. No sospechaba y ni idea tenia que su mente femenina estaba mejor equipada por la evolución. Lejos estaba de entender siquiera que sus hemisferios cerebrales estaban sobradamente conectados en comparación con los míos. Fue durante esos primeros asaltos cuando la explicación del vacío que el domingo pasado te plantee, vio su primera luz del día...
Ahora, al verlo en retrospectiva, me sorprendo por la cantidad de años en que invertí mi vida luchando para no sentirme manipulado. Hace apenas unos días me vino esta segunda revelación: es supervivencia... no manipulación!!!. y que liberador me sabe comprenderlo de esta manera. Hombres y mujeres a la par, estamos condicionados por nuestra circunstancia social, así como por nuestros genes. Tanto lo innato como lo aprendido se funden por igual reflejándose en nuestros usos, modos y costumbres; de esta manera cada acierto de la especie queda registrado en nuestras células como parte de nuestro legado evolutivo. Gracias a esta memoria hemos sobrevivido desde la primera bacteria que el cuerpo de Adán venció. Su sistema inmunológico desde entonces nos heredó la fórmula de ese anticuerpo y así nuestras demás capacidades que el resto de los seres humanos fuimos desarrollando.
Nadie más vulnerable que una madre con su bebé en brazos. Estando sola ante esa situación puede sentirse presa de cualquier amenaza, y en aras de preservar la especie, son sus genes los que la empujan a emprender un comando de búsqueda por compañero de sobrevivencia. Si por la calle andara y un perro me atacara, no hay nada que pensar ni meditar: primero corro por mi vida y después indago cómo le hice para salir librado. Es mi cuerpo quien mejor sabe de peligros y persecuciones que procura conservarse y ejecuta las acrobacias necesarias. Hace acopio y uso de mis mejores recursos para salir impune y lo más ileso posible... entonces, así es como veo ahora la situación. No es por mala voluntad ni necesidad de dominio, no es chantaje ni manipulación. Es su biología en acción lo que lleva a la mujer a estar pendiente de su relación. Una vez encontrado el compañero hay que ver para que es bueno. Ir validando en la línea del tiempo si su disposición a la tarea no mengua con el paso de los años. ¿¡¿¡Cómo no iba la naturaleza a la mujer brindarle toda la inteligencia y agudeza necesarias para cumplir el cometido que se le confiaba?!?!?!. Sería como negarle al pingüino su resistencia al frío, o no darle colmillos a un depredador.
Hace menos de cien años que la mujer se incorporó al sistema productivo dentro de nuestra organización social. Durante siglos y desde antes que el ser humano pescara y cazara para sobrevivir, la mujer estaba encargada del hogar y el cuidado de sus crías. Generación tras generación durante miles de años así habíamos funcionado. Está escrito en nuestras células y en todos nuestros instintos: es por sobrevivencia y no por manipulación que la mujer precisa de un compañero sin distracción. Necesita asegurar su permanencia, eficacia y eficiencia para estar tranquila y poder desempeñar su misión biológica. Es como la menstruación: Aún sabiendo lo que pasa y sin querer sentirse así, no puede evitar el vaivén que le produce su coctel hormonal mensual.
Espero tus comentarios a gnozin@mac.com o bien, a los tels 7522096 ó 98.
Con Dios y contigo: Gnozin Navarro Barreras
Ahora, al verlo en retrospectiva, me sorprendo por la cantidad de años en que invertí mi vida luchando para no sentirme manipulado. Hace apenas unos días me vino esta segunda revelación: es supervivencia... no manipulación!!!. y que liberador me sabe comprenderlo de esta manera. Hombres y mujeres a la par, estamos condicionados por nuestra circunstancia social, así como por nuestros genes. Tanto lo innato como lo aprendido se funden por igual reflejándose en nuestros usos, modos y costumbres; de esta manera cada acierto de la especie queda registrado en nuestras células como parte de nuestro legado evolutivo. Gracias a esta memoria hemos sobrevivido desde la primera bacteria que el cuerpo de Adán venció. Su sistema inmunológico desde entonces nos heredó la fórmula de ese anticuerpo y así nuestras demás capacidades que el resto de los seres humanos fuimos desarrollando.
Nadie más vulnerable que una madre con su bebé en brazos. Estando sola ante esa situación puede sentirse presa de cualquier amenaza, y en aras de preservar la especie, son sus genes los que la empujan a emprender un comando de búsqueda por compañero de sobrevivencia. Si por la calle andara y un perro me atacara, no hay nada que pensar ni meditar: primero corro por mi vida y después indago cómo le hice para salir librado. Es mi cuerpo quien mejor sabe de peligros y persecuciones que procura conservarse y ejecuta las acrobacias necesarias. Hace acopio y uso de mis mejores recursos para salir impune y lo más ileso posible... entonces, así es como veo ahora la situación. No es por mala voluntad ni necesidad de dominio, no es chantaje ni manipulación. Es su biología en acción lo que lleva a la mujer a estar pendiente de su relación. Una vez encontrado el compañero hay que ver para que es bueno. Ir validando en la línea del tiempo si su disposición a la tarea no mengua con el paso de los años. ¿¡¿¡Cómo no iba la naturaleza a la mujer brindarle toda la inteligencia y agudeza necesarias para cumplir el cometido que se le confiaba?!?!?!. Sería como negarle al pingüino su resistencia al frío, o no darle colmillos a un depredador.
Hace menos de cien años que la mujer se incorporó al sistema productivo dentro de nuestra organización social. Durante siglos y desde antes que el ser humano pescara y cazara para sobrevivir, la mujer estaba encargada del hogar y el cuidado de sus crías. Generación tras generación durante miles de años así habíamos funcionado. Está escrito en nuestras células y en todos nuestros instintos: es por sobrevivencia y no por manipulación que la mujer precisa de un compañero sin distracción. Necesita asegurar su permanencia, eficacia y eficiencia para estar tranquila y poder desempeñar su misión biológica. Es como la menstruación: Aún sabiendo lo que pasa y sin querer sentirse así, no puede evitar el vaivén que le produce su coctel hormonal mensual.
Espero tus comentarios a gnozin@mac.com o bien, a los tels 7522096 ó 98.
Con Dios y contigo: Gnozin Navarro Barreras
