domingo, febrero 25, 2007

Revelaciones 2da. Parte

“Receta para hacer Caldo de Pollo.
Paso 1: Tener al pollo”.
Vox Populi
Han pasado casi quince años desde la primera vez que me sentí arrastrado por las manipulaciones de una mujer, aunque en su momento no lo supe definir. Tuvo que progresar la ligera frustración inicial hasta acumularse y convertirse en una aplastante impotencia para que lograse identificarla como tal. Experimentaba estar paralizado ante cualquier situación en la que no la considerase para tomar alguna decisión. Eran mezclas de culpa, coraje y miedo que el menor de mis movimientos derivase en un explosivo reclamo, o en una muda insatisfacción presente. Ni que preguntarle ¿qué tienes? sin que su respuesta “nada” de manera sostenida acabase en un callejón sin salida. Me sabía con menos recursos para la discusión y me sentía desamparado con su manejo de la información: escenas, recuerdos, palabras, situaciones, etc. eran magistralmente usados en mi contra, incluso aquellos pecados que alguna vez llegue a reconocer con tal de llevar “la fiesta en paz” podían en sorpresivo giro tornarse como enemigos. Atado de pies y manos me rendía en profundos suspiros de fracaso; y sin escapatoria ni alternativas terminé blindándome con refinadas teorías. Por ese entonces no sabía que su inteligencia excedía la mía. No sospechaba y ni idea tenia que su mente femenina estaba mejor equipada por la evolución. Lejos estaba de entender siquiera que sus hemisferios cerebrales estaban sobradamente conectados en comparación con los míos. Fue durante esos primeros asaltos cuando la explicación del vacío que el domingo pasado te plantee, vio su primera luz del día...
Ahora, al verlo en retrospectiva, me sorprendo por la cantidad de años en que invertí mi vida luchando para no sentirme manipulado. Hace apenas unos días me vino esta segunda revelación: es supervivencia... no manipulación!!!. y que liberador me sabe comprenderlo de esta manera. Hombres y mujeres a la par, estamos condicionados por nuestra circunstancia social, así como por nuestros genes. Tanto lo innato como lo aprendido se funden por igual reflejándose en nuestros usos, modos y costumbres; de esta manera cada acierto de la especie queda registrado en nuestras células como parte de nuestro legado evolutivo. Gracias a esta memoria hemos sobrevivido desde la primera bacteria que el cuerpo de Adán venció. Su sistema inmunológico desde entonces nos heredó la fórmula de ese anticuerpo y así nuestras demás capacidades que el resto de los seres humanos fuimos desarrollando.
Nadie más vulnerable que una madre con su bebé en brazos. Estando sola ante esa situación puede sentirse presa de cualquier amenaza, y en aras de preservar la especie, son sus genes los que la empujan a emprender un comando de búsqueda por compañero de sobrevivencia. Si por la calle andara y un perro me atacara, no hay nada que pensar ni meditar: primero corro por mi vida y después indago cómo le hice para salir librado. Es mi cuerpo quien mejor sabe de peligros y persecuciones que procura conservarse y ejecuta las acrobacias necesarias. Hace acopio y uso de mis mejores recursos para salir impune y lo más ileso posible... entonces, así es como veo ahora la situación. No es por mala voluntad ni necesidad de dominio, no es chantaje ni manipulación. Es su biología en acción lo que lleva a la mujer a estar pendiente de su relación. Una vez encontrado el compañero hay que ver para que es bueno. Ir validando en la línea del tiempo si su disposición a la tarea no mengua con el paso de los años. ¿¡¿¡Cómo no iba la naturaleza a la mujer brindarle toda la inteligencia y agudeza necesarias para cumplir el cometido que se le confiaba?!?!?!. Sería como negarle al pingüino su resistencia al frío, o no darle colmillos a un depredador.
Hace menos de cien años que la mujer se incorporó al sistema productivo dentro de nuestra organización social. Durante siglos y desde antes que el ser humano pescara y cazara para sobrevivir, la mujer estaba encargada del hogar y el cuidado de sus crías. Generación tras generación durante miles de años así habíamos funcionado. Está escrito en nuestras células y en todos nuestros instintos: es por sobrevivencia y no por manipulación que la mujer precisa de un compañero sin distracción. Necesita asegurar su permanencia, eficacia y eficiencia para estar tranquila y poder desempeñar su misión biológica. Es como la menstruación: Aún sabiendo lo que pasa y sin querer sentirse así, no puede evitar el vaivén que le produce su coctel hormonal mensual.
Espero tus comentarios a gnozin@mac.com o bien, a los tels 7522096 ó 98.
Con Dios y contigo: Gnozin Navarro Barreras

miércoles, febrero 14, 2007

REVELACIONES 1era Parte

“Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan."
Pablo Neruda

Hoy me desperté con una revelación. Durante mucho tiempo había creído junto con Freud, que los hombres éramos seres más completos que las mujeres. Que debido a nuestras diferencias estructurales en el sexo, estas últimas padecían de un “vacío” que su propia naturaleza les demandaba llenar. Que esta experiencia se traducía en constante ansiedad y desasosiego. Una desesperación silenciosa que Sigmund Freud llamo “histeria”: “enfermedad del útero” en latín. Quizás un poco menos sofisticado que el maestro, yo lo comparaba con la sensación de tener hambre: un vacío en el estómago que la propia biología nos obliga a saciarlo, a través de trampas perceptuáles, dirigiendo la atención de nuestros sentidos solo en aquello que lograse cumplir su cometido. Cascadas emocionales cuyas corrientes y torbellinos derivan en fluctuantes estados de ánimo. Injustas descompensaciones químicas que nos arrastran de la hostilidad a la desesperación sin tregua, y en últimas, ráfagas de locura convertidas en momentáneas pérdidas de cordura.
Si la vagina es un permanente vacío, pensaba, debe ser una desgracia vivir con esa experiencia en sus entrañas instalada; ya que están condenadas a buscar hasta encontrar el objeto que las habrá de llenar. Con esta lógica llegué hasta el punto de convencerme que las mujeres solo podían estar tranquilas y en ocasiones satisfechas estando embarazadas o mientras copulaban.
A la luz de estas conclusiones comprendía la femenina tendencia a formar “castillos en el aire” y bordar “historias de amor”, como una manera de legitimar su búsqueda de “compañía”. Entre amigos espetaba: “es lujuria enmascarada de romanticismo” para no sentirse juzgadas. “Es pura calentura disfrazada de ternura” para no enfrentar su propia lujuria. Pero...
"Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades."
Woody Allen
Sigo pensando que la diferencia entre los géneros es profunda, solo que hoy puedo darme cuenta que somos los hombres los que estamos limitados a cuotas emocionales mas mediocres que las mujeres. Todavía creo que nuestras desigualdades tienen mucha relación con el equipo de fábrica y que cada sexo siente como siente desde su biología. Pienso que los hombres tenemos emociones y sentimientos mas superficiales porque así es como nos vienen las sensaciones. El hombre siente por fuera y la mujer por dentro. Nuestro placer es menor porque esta localizado en tanto que el femenino es desde su centro desparramado. Nuestro grado de satisfacción es menor, vivimos más incompletos y menos integrados. Por eso somos mas proclives a la infidelidad y a buscar más variedades en la experiencia, porque tenemos menor capacidad para sentirnos satisfechos. Somos nosotros los ansiosos y con desasosiego. Que nuestra condición es peor porque ni siquiera nos damos cuenta. Nuestras conversaciones se componen siempre de elementos externos: propiedades, pertenencias y eventos allá afuera (tecnología, deportes, carros, trabajo, etc.), mientras que las mujeres, incluso sin conocerse, en cuanto coinciden en un espacio, suelen iniciar sus pláticas acerca de emociones, sentimientos y estados de ánimo. Se abren con mayor facilidad porque están mas en contacto con su experiencia interna. La mujer tiene mas capacidad para esperar al hombre en su ausencia no por su necesidad de ser llenadas sino por la nostalgia de haberlo sido. Si su vacío la arrastrara a ser saciada, con cualquiera pudiera cumplirlo, empero espera porque desde su interior con él lo ha sentido. Es más cuidadosa para seleccionar pareja porque no es lo mismo entrar a un lugar desconocido, que dejar entrar a un desconocido.
Lamentablemente este espacio esta llegando a su capacidad, más el tema sigue abierto para seguir siendo abordado en nuestra siguiente sobremesa que abrirá con Séneca que dijo: "Mayor soy y para mayores cosas he nacido que para ser esclavo de mi carne."
Espero tus comentarios a gnozin@mac.com, o bien a mis teléfonos de oficina: 7522096 o 98.
Con Dios y contigo: Gnozin Navarro Barreras.

lunes, febrero 12, 2007

HABLEMOS DE PEQUES - PRIMER AMOR

"Constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante."
Sor Juana Inés de la Cruz


Cada vez que he visto a mis sobrinos llorar y a mis hermanas asistir sus llantos quedo impresionado al constatar sus poderes adivinatorios. Me sucede lo mismo cuando veo a cualquier bebé en las mismas, y a su madre acudir al llamado: veo amor del bueno. Solo una madre atenta de su hijo sabe cuando el llanto es de hambre, sueño, aire, mala postura, dolor, enfermedad o cambio de pañal. Más curioso me parece sospechar que el bebé lo sepa, ya que se establece un vínculo amoroso cargado con llantos en diferentes tonos y decibeles, al tiempo que la madre responde adecuadamente a cada uno de estos distinguiendo sin error el significado de cada uno. Entonces el bebé asocia a nivel pre verbal y celular : -”Mi mamá me ama, mi mamá me adivina”. Esta gracia que tienen las madres de adivinar las necesidades de sus hijos con tan escasas referencias puede convertirse en una desgracia en el terreno amoroso para ese mismo bebé cuando se convierte en adulto.
Muchas veces lo he practicado y otras tantas lo he escuchado: -”Es que si me quisiera, no tendría que decirle las cosas. Si de veras le importara nuestra relación, necesariamente tendría que saber lo que necesito”. Sin embargo cabe la pregunta: ¿Qué tiene que ver el amor que una persona me profese con sus prácticas adivinatorias?, peor aún, en ocasiones han tratado de adivinarme y al percibirlo he salido con mi amarga e ingrata respuesta de: -Si no sabes y quieres saber algo de mí, pregúntame!. ¿Lo quieres más complicado?. Si en obediencia a tal instrucción la persona me hace una pregunta con amorosa intención, técnicamente suelo reprochar al estilo de Arjona: "Quítate el complejo de teniente que el amor sin libertad dura lo que un estornudo.", que ya en mis palabras sonaría algo más o menos asi: -“Ya pareces la PGR, nomás te falta el agua mineral para el interrogatorio y ácidos comentarios por el estilo.
Por experiencia propia lo sé: Soy una persona complicada en el terreno amoroso. Y como lo sé, asumo que si quiero o necesito algo y no lo pido, no estoy en condiciones de reclamarlo. De igual manera, si algo no me parece, no me gusta, no me agrada, no me place y me quedo callado al respecto, no me puedo dar el lujo de esperar a que las cosas cambien en automático. Es menester que exprese puntualmente mis gustos y preferencias. Han sido necesarias muchas cicatrices emocionales para llegar a esto: -”Aprende a pedir lo que quieres y expresa de igual manera lo que no estas dispuesto a aceptar en tu vida, empero el otro esta en su completa libertad de cumplir o no con mis expectativas ya que en últimas, yo puedo comunicar de manera formal y oficial mi posición y disposición con respecto a la relación, las cosas y la vida misma, en tanto la otra persona puede decir que SI o decir que NO a mis planteamientos. Así de sencillo. Si no me lo recuerdo así, termino armando histéricas historias en mi cabeza compuestas de supuestos incompletos bordados con mi propia imaginación”.
Moraleja: en cuanto tu hijo empiece a hablar, enséñale a expresar sus querencias y displicencias; que reciba uno que otro “no” y así aprenderá a que los demás no están obligados a darle gusto en todo ya que un poco de frustración cotidiana puede ser terapéutica y reveladora.
Feliz día de San Valentín!!! ;-)
Gnozin Navarro Barreras
PD: Recibo tus amables comentarios en gnozin@mac.com

jueves, febrero 08, 2007

TECNOLOGIA DEL DIA...

Poco antes de cumplir mis doce años yo ya sabía que quería estudiar psicología. No recuerdo si en edades mas tempranas pronuncié también algún otro comentario del tipo: “cuando yo sea grande quiero ser...”, sin embargo esa referencia si la tengo bien identificada como la clara e impecable expresión de un profundo deseo de mi corazón: honestamente y desde entonces, yo quería comprender la naturaleza humana, el funcionamiento de su mente y la forma en que todo esto afecta en su calidad de vida; ser promotor y colaborador en la construcción de la felicidad en la sociedad. De ese tamaño eran ya mis intenciones. Con el devenir de los años y después de un largo peregrinaje de escuelas, carreras y universidades, concluí mi licenciatura en psicología educativa medianamente satisfecho en cuanto mi primordial objetivo. Posteriormente también tropecé con varias maestrías que deje inconclusas hasta que llegué a la Maestría en Psicoterapia Gestalt, misma que concluí satisfecho y con la certeza de que había encontrado un buen camino. Ha sido más en esta línea de estudio y de trabajo en la que creo me he aproximado de mejor manera a mi intención de origen; a tal grado que ya me encuentro estudiando un Doctorado.
No pretendo presumirte, cansarte ni aburrirte con la crónica de mis estudios, empero aspiro comprendas que el tamaño del amor por lo estudiado y lo que me falta, es equivalente a la envidia que profesionalmente les tengo a los “computólogos”. Ingenieros y licenciados en sistemas, electrónicos, robóticos, telecomunicólogos, etc. Todos ellos han influido mas sobre el comportamiento humano que todas las demás profesiones juntas en toda la historia. Ni los filósofos, educadores, psicólogos, terapeutas, médicos, nutriólogos, etc. hemos moldeado tanto la conducta de las personas en todo el planeta como ellos. Con todas sus tecnologías y “chucherías” han reconfigurado nuestros modos y maneras de comunicarnos e interactuar entre nosotros. Valores y virtudes como la paciencia o la tolerancia las vivimos completamente distinto. Decimos que los chavos tienen déficit de atención, que son hiperactivos, que no pueden estar quietos, que cambian de canal a cada rato y que se aburren con cualquier cosa rápidamente. Decimos esto y aquello sin embargo nosotros mismos somos incapaces de aguantar diez segundos frente al monitor a que “cargue” una página web sin desesperarnos. No soportamos tener que esperar mas de 30 minutos para que llegue nuestra pizza y las colas en el supermercado nos saben eternas en los días de quincena.
Por supuesto que los chavos son diferentes a nosotros. Ellos han crecido en medio de nuestra creciente exigencia y su relación con el tiempo, la distancia y las cosas mismas es diferente a la nuestra. Pueden gastar dinero constante y sonante en juegos “online” a cambio de espadas virtuales que sus yoes virtuales pueden utilizar para ganar castillos y doncellas virtuales extendiéndose las fronteras de lo real para fusionarse con lo irreal. Los chavos han acelerado las comunicaciones creando su propia taquigrafía para el envío de mensajes, de modo que “casa” de convierte en “ksa”, “te quiero” en “tkiero”, “despues te veo” en “dtvo”, “acabar” en “akbar”, “callate” en “kyat”, “bebé” en “bb”, “verdad” en “vdd”, “también” en “tmb” y así sucesivamente.
Multitareas y multifocos de interés sustituyen a la concentración en algo fijo. Las generaciones hoy crecen en medio de una cultura y economía que se desplazan de un proceso secuencial de hacer las cosas a un proceso de simultaneidad. Basta ver la pantalla de sus ordenadores para darnos una idea: pueden estar “chateando” con 15 personas simultáneamente y no perder el sentido de cada una de sus conversaciones. Dan por sentado la existencia de las computadoras, el acceso a internet, correo electrónico, teléfonos celulares, reproductores de Mp3, DVD portátiles, vídeo juegos, cámaras digitales, etc. Para ellos las nociones de tiempo y distancia significan cosas distintas. Procesan mas y mas información a ritmos mas y mas rápidos; por eso creo que se aburren con la cosas que consideran lentas. Es cierto que sus proceso de pensamiento son los mismos que los nuestros. El cerebro humano no ha evolucionado tanto en los últimos 20 años, empero si ha cambiado la estimulación que ha recibido. Durante todas su horas de vigilia están siendo bombardeados con datos e información disfrazados de promesas de felicidad adquiriendo tal o cual producto. Lo lamentable es que DATOS e INFORMACION por si solos no generan CONOCIMIENTO. Los primeros pueden ser pasivamente recibidos en tanto que este último precisa de construir significados acerca de las cosas. Nuestros chavos son personas demasiado informados. En promedio, un joven de 15 años ha recibido más información en cantidad que sus propios padres, sin embargo no tiene más conocimiento acerca de la vida. Nunca falta quien pregunte: -Oiga doctor, será bueno que meta a mis hijos a un curso para que lean 2000 palabras por minuto?, a lo que siempre he contestado: - Si estas en disposición de pagar ese dinero, adelante; lo único es que eso no te garantiza que realmente comprendan las palabras que lean. Si tu hijo no sabe lo que significa: “tribulado, crepúsculo, subrepticio, escindido, bifurcación, etc”, las podrá leer mas no entender. Sus códigos morales son distintos, hoy de ordinario los chavos tienen una mayor relajación sexual. Se les ha llamado en inglés la GENERACION S.L.U.T. cuyo significado es “Generación de Adolescentes Urbanos Sexualmente Liberados” (SLUT también tiene otro significado en inglés). Basta explorar sitios de internet en donde chavos de todo el mundo se exhiben con todos los niveles y desniveles de pudor: fotos, videos, audio, diarios, poemas, etc. son expuestos al mundo sin empacho ni reservas. El lenguaje transformado y pervertido al grado de hacerse ininteligible. Sus conversaciones tipo messenger están cargadas de alto contenido erótico en donde el intercambio de propuestas no guardan ninguna proporción, imágenes de vídeo y fotos vuelan por internet.
Y parecería que existen pocas alternativas, sin embargo nos podemos acercar a ellos por la misma vía: usando la tecnología sin asustarnos. Puedes empezar visitando la página en donde se encuentran todos los artículos hasta ahora publicados en esta columna, en caso de que se te haya pasado alguno, la dirección http://noroeste-sobremesa.blogspot.com, quedo a la espera de tus comentarios en gnozin@mac.com.
Gnozin Navarro Barreras
Nota: Agradezco toda la correspondencia recibida de mis lectores. Ellos saben que han sido atendidos como mejor he podido.

jueves, febrero 01, 2007

NIÑOS GADGET: UNA INFANCIA CRUEL

“Antes de que los psicólogos y las autoridades intervinieran en el asunto, nadie dudaba de los efectos benéficos de una buena paliza”.
Isabel Allende

Crecí yéndome a dormir “calientito” todos los días. Era la receta materna después de muchos frustrados intentos por llevarnos a la cama entre gritos, regaños y alaridos. Esto solo sucedía en el interior doméstico ya que estando fuera de casa, mi madre tenía el poder de controlarnos con una mirada en la que hinchaba los ojos y torcía una mueca con apretada mordida.
No había espacio para las imprudencias ni para participar en las “pláticas de grandes”. Así estaban las cosas y las dábamos por “buenas” sin cuestionamiento alguno. El resto era juego: trompo, yo-yo, balero, canicas, roña, encantados, stop, bicicleta, avalancha, fut, beis, basquet, voli, etc. Recuerdo que entre los 4 y los 7 años (antes de irnos a vivir a “Las Quintas”) mi juego favorito consistía en darle uso a mis soldaditos de hule verde colocándolos a lo largo del pasillo y derribándolos desde lejos a fuerza de precisión y puntería con canicas. Es cierto que mis juguetes no producían ningún efecto multimedia pero ni falta me hacía. No se movían, sin embargo en mí fantasía había toda una travesía. Terminado el episodio del pasillo, la persecución continuaba en el colchón. Ahí formaba mis propios cerros entre pliegues de cobija. Esto demandaba todo un ritual de extenderla al aire varias veces hasta que en caída libre y por su peso, encontraba el montañoso acomodo que mí juego requería. Aquí entraban en escena dos nuevos personajes: un enorme villano cuyas intenciones básicas eran devorar con sus propios dientes al ejército escondido entre las cuevas y recovecos, en tanto otro héroe, de pequeñas dimensiones, al vuelo rescataba a cuanto soldado podía antes de ser atrapado por el enemigo. Cabe mencionar un detalle, las características y materiales de los que estaba fabricado mi héroe eran aún más sencillas que las de mis cerros: una envoltura de “chicle motita” cuando el único sabor que había era de fresa (después salió el de plátano y luego el de uva), que lo doblaba a la mitad para enrollar una de ellas y extender la otra, así lograba cuerpo y capa de mi “superman-motita”. Así podía invertir mis tardes en el perfeccionamiento de mi juego que según humor y ganas podía incluir lluvia, noche, día, rayos, nieve pero sobretodo, siempre había dramatizaciones entre los personajes. A mis dos hermanas les bastaba un cordón elástico y una silla para brincar toda la tarde. No había hastío.
Creo que si HOY fuera niño mí infancia sería más difícil. Es posible que a los 9 años ya habría recorrido a todos los psicólogos y especialistas de la ciudad, mi madre estaría loca y mi diagnóstico, con la lista de mis “padecimientos” solo iría en aumento. Mi sensación de vacío y soledad sería insoportable llevándome a retar a todo aquello que me representase autoridad. Creo que cuestionaría cualquier dictamen de quien viniese, y en últimas, me sentiría intoxicado con tanta información recibida.
El fin de semana pasado di un curso a niños entre los 5 y 10 años. TODOS traían celular. Una buena parte tenía en sus mochilas, como “kit básico” PSP (Play Station Portatil), iPod y otras porquerías. Dos de ellos, primos por cierto, tenían incrustaciones de diamantes en ambos dientes superiores frontales... en pocas palabras, tengo la impresión de que ya no es tan fácil ser niño. La competencia entre ellos es alentada, promovida y nutrida por los propios padres. La histeria colectiva en la que socialmente nos encontramos los adultos se extiende hasta ellos. Sus síntomas solo son reflejo de nuestros mal resueltos asuntos inconclusos y en tanto no reflexionemos al respecto ni hagamos algo más constructivo con nuestros tiempos para ellos, seguiremos padeciendo de sus estruendosas rabietas, berrinches, e hiperactividades. Los seguiremos mal diagnosticando y empastillando. Justificaremos nuestras ausencias en nombre del progreso y una mejor calidad de vida, trabajando más horas para darles lo mejor, en tanto mitigamos nuestras culpas con más regalos aspirando a que de grandes, logren valorarlos y se hagan hombres y mujeres de éxito.
He sabido que tanto en el mercado del Desarrollo Humano como en algunas escuelas particulares se ofrecen cursos para hacer “niños exitosos”, “niños con inteligencia emocional”, “niños que aprendan a programarse mentalmente”, etc. creo que todos esos circos encierran una seria falta de comprensión acerca de la naturaleza del niño. Los niños NACEN EXITOSOS!!!. Si careciéramos de capacidades y aptitudes naturales para triunfar no podríamos desarrollar las habilidades para hablar ni caminar entre tantas otras. ¿Cuántos experimentos sin aparente éxito se requieren para que un niño camine por su propio pie?. Y pese a los golpes, tropiezos e intentos frustrados, el niño trae consigo la semilla y el temple para lograrlo. No hay nada que enseñarle ni que decirle. Sin “frases poderosas”, sin “programaciones mentales”, sin cursos de esto o aquello para que camine como se debe. Solo hay que dejarlo ser niño y el resto es ÉXITO GARANTIZADO. ¿Cuantas correcciones recibe el niño para poder comunicarse con eficacia y estilo?, sin embargo y a pesar de nuestras carencias didácticas, misteriosamente y casi por arte de magia, después de algún periodo aparentemente infértil, pasa del balbuceo a la pronunciación impecable con tanta gracia como la de sus progenitores. Yo hablé hasta pasados los cinco años y JAMAS recibí terapia de lenguaje. Quien me conoce lo sabe: hablo “hasta por los codos”, y solo lo hice hasta que fue absolutamente indispensable para socializar con mis compañeros de kinder. Antes de eso, decir perro, gato, pelota y comida los reducía a “guau-guau, miau-miau, pata-pata y aammhh-aammhh” respectivamente. Gocé una infancia en la que tuve mi espacio y también las amorosas atenciones de mí madre. Hubo palizas y caricias a discreción y mérito. A la fecha y como entonces, si llego a padecer la embestida de alguna gripa que me ponga en cama, es mi madre a quien primero veo al abrir mis ojos en medio de la noche; y si requiero tomar algún medicamento, por tarde que sea la hora, ella esta al pie de la cama para otorgármelo. No existe enfermedad ni dolencia que resista el poder de sus atenciones y cuidados. Con esa fortuna me vino la niñez, en donde no se esperaba de nosotros otra cosa que no fuera la de ser niños, en tanto hoy veo que se les exige hablar antes de tiempo y, de ser posible, varios idiomas. Se espera que sean superniños como muestra de que tienen superpadres. No existe paliza alguna de mí infancia que considere superior a cualquier amorosa atención de mis padres, así como creo que no existe regalo suficiente, por caro y costoso que este sea, que logre sustituir las atenciones amorosas de sus padres, puesto que, junto con Sigmund Freud, yo también creo “no existe felicidad mas grande que la certeza de saberse amado”.
Tengo mis serias sospechas que todo esto hunde sus raíces en la velocidad del cambio al que estamos sometidos. En los últimos 100 años hemos pasado de la velocidad del caballo a la velocidad digital, que es prácticamente instantánea. Y como este tema es “cantar de otros cantares”, lo abordaré la próxima semana en esta misma columna en tanto quedo a la espera de tus comentarios acerca de esta. Mis datos son 7522096/98, o bien, a gnozin@mac.com
Quedo con Dios y contigo: Gnozin Navarro Barreras