miércoles, febrero 14, 2007

REVELACIONES 1era Parte

“Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan."
Pablo Neruda

Hoy me desperté con una revelación. Durante mucho tiempo había creído junto con Freud, que los hombres éramos seres más completos que las mujeres. Que debido a nuestras diferencias estructurales en el sexo, estas últimas padecían de un “vacío” que su propia naturaleza les demandaba llenar. Que esta experiencia se traducía en constante ansiedad y desasosiego. Una desesperación silenciosa que Sigmund Freud llamo “histeria”: “enfermedad del útero” en latín. Quizás un poco menos sofisticado que el maestro, yo lo comparaba con la sensación de tener hambre: un vacío en el estómago que la propia biología nos obliga a saciarlo, a través de trampas perceptuáles, dirigiendo la atención de nuestros sentidos solo en aquello que lograse cumplir su cometido. Cascadas emocionales cuyas corrientes y torbellinos derivan en fluctuantes estados de ánimo. Injustas descompensaciones químicas que nos arrastran de la hostilidad a la desesperación sin tregua, y en últimas, ráfagas de locura convertidas en momentáneas pérdidas de cordura.
Si la vagina es un permanente vacío, pensaba, debe ser una desgracia vivir con esa experiencia en sus entrañas instalada; ya que están condenadas a buscar hasta encontrar el objeto que las habrá de llenar. Con esta lógica llegué hasta el punto de convencerme que las mujeres solo podían estar tranquilas y en ocasiones satisfechas estando embarazadas o mientras copulaban.
A la luz de estas conclusiones comprendía la femenina tendencia a formar “castillos en el aire” y bordar “historias de amor”, como una manera de legitimar su búsqueda de “compañía”. Entre amigos espetaba: “es lujuria enmascarada de romanticismo” para no sentirse juzgadas. “Es pura calentura disfrazada de ternura” para no enfrentar su propia lujuria. Pero...
"Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades."
Woody Allen
Sigo pensando que la diferencia entre los géneros es profunda, solo que hoy puedo darme cuenta que somos los hombres los que estamos limitados a cuotas emocionales mas mediocres que las mujeres. Todavía creo que nuestras desigualdades tienen mucha relación con el equipo de fábrica y que cada sexo siente como siente desde su biología. Pienso que los hombres tenemos emociones y sentimientos mas superficiales porque así es como nos vienen las sensaciones. El hombre siente por fuera y la mujer por dentro. Nuestro placer es menor porque esta localizado en tanto que el femenino es desde su centro desparramado. Nuestro grado de satisfacción es menor, vivimos más incompletos y menos integrados. Por eso somos mas proclives a la infidelidad y a buscar más variedades en la experiencia, porque tenemos menor capacidad para sentirnos satisfechos. Somos nosotros los ansiosos y con desasosiego. Que nuestra condición es peor porque ni siquiera nos damos cuenta. Nuestras conversaciones se componen siempre de elementos externos: propiedades, pertenencias y eventos allá afuera (tecnología, deportes, carros, trabajo, etc.), mientras que las mujeres, incluso sin conocerse, en cuanto coinciden en un espacio, suelen iniciar sus pláticas acerca de emociones, sentimientos y estados de ánimo. Se abren con mayor facilidad porque están mas en contacto con su experiencia interna. La mujer tiene mas capacidad para esperar al hombre en su ausencia no por su necesidad de ser llenadas sino por la nostalgia de haberlo sido. Si su vacío la arrastrara a ser saciada, con cualquiera pudiera cumplirlo, empero espera porque desde su interior con él lo ha sentido. Es más cuidadosa para seleccionar pareja porque no es lo mismo entrar a un lugar desconocido, que dejar entrar a un desconocido.
Lamentablemente este espacio esta llegando a su capacidad, más el tema sigue abierto para seguir siendo abordado en nuestra siguiente sobremesa que abrirá con Séneca que dijo: "Mayor soy y para mayores cosas he nacido que para ser esclavo de mi carne."
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Con Dios y contigo: Gnozin Navarro Barreras.

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