jueves, noviembre 29, 2007

EXPERIENCIA RELIGIOSA

"Los fanatismos que más debemos temer son aquellos que pueden confundirse con la tolerancia."
Fernando Arrabal

Debo de haber tenido 9 años cuando viví mi primera “experiencia religiosa”. Estaba en tercero de primaria en un colegio particular con oficial orientación católica. Era lunes y como de costumbre, nuestra maestra, la madre Rita, le pidió al grupo que levantaran la mano aquellos que hallasen ido a misa el día anterior. Fuimos varios los obedientes. A cada uno le fue preguntando de forma directa el nombre de la parroquia a la que había asistido, al tiempo que ella mencionaba al párroco que allí oficiaba. Uno a uno fue respondiendo y cuando toco mi turno, en plena y franca inocencia describí los hechos:
-“No se como se llama la parroquia madre… es más, no era ninguna “iglesia normal” (en ese entonces aun no distinguía la diferencia entre parroquia e iglesia), era como una bodega. No había santos ni imágenes de la Biblia, no hubo comunión (la comunión era un tema de todos los días porque nos estaban preparando para nuestra “primera comunión), pero todo fue muy bonito madre. De hecho no fue misa de una hora sino de todo el sábado y todo el domingo. Fue como un retiro espiritual. El primer día nos dieron catecismo de manera muy diferente. Jugábamos y aprendíamos. Cantábamos y nos reíamos. Me gusto mucho madre. A ratos estábamos todos juntos, chicos y grandes en la bodegota que le dije, y a ratos los grandes por un lado y nosotros por otro. Hasta hicimos una obra de teatro de cuando venían persiguiendo al pueblo de ISRAEL y el patriarca con su bastón abrió el mar para poder pasar y que luego los malos se ahogaron… Como se llamaba ese señor madre?… Durante las misas la gente se agarraba de las manos y bailaban como festejando. Como le digo, todo era bien bonito. El domingo hubo bautizos en el río madre, igualito como bautizaron a Jesús un día; y yo quise saber que sintió nuestro señor cuando lo bautizaron. Estaba bien emocionado… ”
En esa parte del relato “algo” pasó. El rostro de la madre cambio. La mirada que en un principio me dirigía se tornó de pocos amigos. Frunció su ceño, agudizo su mirar y mientras se aproximaba a mi escritorio me veía por encima de los lentes al tiempo que mí crónica iba perdiendo entusiasmo y mi cuerpo iba siendo invadido por un terror sin explicación. No sabía que era, pero estaba seguro que se aproximaban malas noticias y parecía tener que ver con algo que había dicho, y yo no sabía que. Me tomó por asalto del brazo y me levanto de un jalón, mi quijada empezó a temblar y sin darme cuenta, ya estábamos en “LA DIRECCION”. –“Aquí te quedas hasta que llegue la madre Directora y ella sepa que hacer contigo”. Me encontraba en una diminuta sala de espera entre su oficina y el pasillo, que entonces me parecía inmensa y fría. Siempre he sido “alto”, sin embargo esa es la única vez en mí vida que recuerdo no tocar el piso con mis pies estando sentado. Tanto física como emocionalmente me encontraba con los “pies en el aire” y no sabía ni que terreno estaba apunto de pisar. Después de una eternidad, la madre Directora entró y salió un par de veces sin dirigirme la mirada. Posteriormente llegó acompañada de mi mamá… ¿Cuántas veces me había repetido mi madre que lo último que ella quería era que la mandaran llamar por tener un hijo “desastroso”?. Yo ya estaba lo suficientemente aterrorizado como para que llegara mí madre. Seguía sin saber cual era mi error y estaba seguro que sería terriblemente condenado, sin derecho a réplica y que, en el caso de que tuviera la osadía de abrir la boca, solo sería usado en mi contra. Mi mamá negó haber estado enterada, siendo que yo le dije que iba a ir a un “retiro espiritual” con unos vecinos. Yo había escuchado, creo que de ella, que esos vecinos eran “protestantes” sin embargo nunca entendí a ciencia cierta que era eso. Para mí eran personas normales cuya piedad la vivían mejor que en mi casa.
Ese día lo supe. Los protestantes no eran de nuestra misma religión, no creían lo mismo que nosotros y, sobre todo, no creían en la Virgen María. Con mi bautizo en el río, yo le había dado la espalda a la Virgen, negándole mí Fe y eso, LA VIRGEN MARIA NUNCA ME LO IBA A PERDONAR!. Eso fue lo que dijo la madre y mi mamá en medio de ese regaño tan solo guardo silencio. Esas palabras retumbaron en mi conciencia día tras día. Por las noches le lloraba a LA VIRGEN para que me perdonara. Era la encarnación del remordimiento que alcanza a experimentar un niño a los 9 años. No existía sobre la tierra alma más perdida que la mía. Si mi culpa en ese momento hubiese sido repartida a partes iguales entre todos los culiacanenses, la ciudad entera se hubiese hundido como otra hora Sodoma y Gomorra. Cargue con eso durante semanas. Mis noches eran largas y pesadas. No sabía, y ni señal tenía, de que había sido perdonado. Me cansaba de llorar y supongo que caía rendido en un sueño superficial y poco reparador. Me levantaba con ardor en los ojos y el pecho oprimido. Estaba francamente cansado.
No sé como se disolvió ese malestar ni en que momento se resolvió. Hoy entiendo que me estaban corriendo de la escuela que mis padres en su momento consideraron la mejor opción para mi educación. Puedo darme cuenta que a mi mamá “le ganó” su necesidad de quedar bien con una institución sin voltear a ver antes, su propia necesidad o la de su hijo.
Es tan fácil no saber… lo veo todos los días mientras vivo mi labor. Soy Psicólogo de profesión y vocación. Estudié maestría en psicoterapia, me encuentro estudiando un doctorado y tengo contacto con muchas personas al mes intercambiando cara a cara o por medio de grupos de crecimiento personal. Lo normal es no saber y con ello padecer los estragos de nuestras propias fantasías y expectativas. No sabemos lo que necesitamos, no sabemos que hacer, no sabemos muchas cosas y eso es natural. Tengo derecho a no saber todo acerca de todo. Tienes derecho a no saberlo también. Puedo y puedes preguntar. Nos corresponde reclamar tal derecho e incluso pedir tregua en un momento incierto.
Cualquier comentario, comunícate conmigo a yosoy@ gnozin.com, sobre todo si te gustaría abordar algún tema en particular.
Con Dios y contigo: Gnozin

sábado, noviembre 24, 2007

PROGRESO

"El hombre razonable se adapta al mundo; el irrazonable intenta adaptar el mundo a sí mismo. Así pues, el progreso depende del hombre irrazonable."
George Bernard Shaw

Hace 20 años un amigo mío, seguido y minuciosamente observado por su abuela (qepd), abrió el refrigerador de su casa, sacó un topperware con frijoles, sirvió un poco de los mismos en un plato, les rayó queso tipo manchego, abrió la puertecilla del recién estrenado horno de micro hondas y se dispuso a darle una demostración de como usarlo... ¿Cuánto quieres que le demos de tiempo al horno para que hiervan los frijoles y se funda el queso Herlinda?, ¿con un minuto?, ¿dos?, su abuela movió en negativa la cabeza pujando de incredulidad y al minuto y medio que el aparato dio el campanazo, Herlinda miraba a su nieto con la suspicacia que únicamente el dolor de muchos desengaños acumulados pueden reflejar; mi amigo abrió la puerta del horno, sacó el plato con queso fundido sobre los borboteantes frijoles que en vertical bufaban un cilindro de humo como una fogata en una noche sin viento. ¿Cómo la ves Herlinda?, convirtiendo todas sus dudas en asombro. ¿y en donde esta la lumbre que caliente así de rápido? preguntó... a la abuela de mi amigo la había rebasado la tecnología.
Apenas van a ser dos años que este mismo amigo le quiso demostrar a su mamá el funcionamiento de un programa en la computadora. Se trataba del “Google Earth”, un tremendo simulador de visión satelital que ofrece la ilusión de explorar cualquier rincón del planeta desde una vista espacial. Básicamente lo que este software hace es brindar la ilusión al usuario de que puede tener una vista de cualquier rincón del globo desde algún satélite, ya que tiene registrado palmo a palmo del planeta en una secuencia de fotografías. También tiene otras características como bases de datos de establecimientos, restaurantes, lugares turísticos de cada ciudad, etc, sin embargo lo principal es que puedas tener la experiencia que todo esta sujeto a vigilancia desde una pantalla... eso y el Big Brother de la novela “1984” me parecen lo mismo. El caso fue que cuando la señora vio la primera fotografía del planeta vista desde el espacio y mi amigo empezó a correr el programa como un lente zoom primero sobre el América, luego sobre nuestro país, después Sinaloa y al último Culiacán, su mamá exclamó: Ay Dios!!!.... no, no, no!!!, eso no esta bien, y moviendo los brazos como aspa vientos sobre su atribulada cabeza huyó de la recámara hacia sus dominios: el horno de micro hondas que años antes asustó a su propia madre.
Desde hace varios años los médicos han estado incorporando a su práctica la tecnología de punta. Casi todos los nutriólogos cuentan con un especie de volante de automóvil chico que te mide el porcentaje de grasa en el cuerpo en menos de un minuto, que es el tiempo que tardan los imperceptibles impulsos eléctricos en pasar de una mano a otra recorriendo todo el cuerpo. Al parecer ese equipo tiene registrados la densidad y la conductibilidad de los órganos, músculos, huesos, etc; de tal manera que con los debidos cálculos, promedios, porcentajes y algoritmos, se puede saber con el puro tiempo de recorrido de la descarga eléctrica, cuanto de grasa obstruye el camino. Existen también equipos impresionantes como la resonancia magnética que dejan a los arcaicos rayos “X” en la edad de bronce. Y lo que acabo de conocer en esta semana deja cualquier noción de avance tecnológico en la edad de piedra. Se trata de un equipo médico que mide la frecuencia vibratoria de cada célula del cuerpo... a ver... me regreso tantito para intentar explicar esto desde donde yo mismo y hasta donde lo entiendo.
Desde el punto de vista cuántico, todo cuanto existe en la naturaleza es ENERGIA y esta vibra en diferentes niveles y frecuencias. Bajo este principio, todo vibra incluyendo nuestros cuerpos. Cada célula, cada órgano, cada sistema de nuestro cuerpo tiene su propia frecuencia vibratoria y ya existe un aparato que tiene registrados en su disco duro, la frecuencia vibratoria óptima de cada célula del cuerpo. Este mismo aparato tiene la capacidad de detectar en menos de diez minutos 7, 000 aspectos del organismo, es decir, células, tejidos, hormonas, aminoácidos, etc., y no solo detecta “las manchas”, como dice mi ´apa, sino que también te da “el trapito” porque tiene la capacidad de enviar a esa célula en particular, la energía cuántica que corresponde para sanarla... francamente... esto parece ciencia ficción. Cuando me lo platicaron, no lo creí del todo y me ofrecieron una prueba y pensé, voy a tomar agua para facilitar la conductibilidad de la energía y que la máquina haga mejor su trabajo. Mientras me tomaba mi botella de agua se me ocurrió que si el equipo media de todo a todo, podría entonces detectar si traigo mucha o poca agua en el organismo, fue entonces que me bebí litro y medio de agua sin que los TERAPEUTAS QUANTICOS lo supieran. Me conectaron una bandas en la cabeza, tobillos y muñecas, corrieron un software en la computadora y, en siete minutos apareció el primer listado de mi condición física. El renglón más alarmante de los 7, 000 aspectos fue ALTA RETENCIÓN DE LIQUIDOS. La terapeuta me indicó que había detectado una irregularidad (no mencionó cual), que aplicaría un remedio cuántico durante un minuto para ver la reacción y zas!, no pude más, después de ese minuto y sin poderlo remediar, le pedí me desconectara de esa cosa porque me iba a orinar. Corrí al baño como pude y al volver me explicó indicándome el renglón en la pantalla que dictaba: ALTA RETENCIÓN DE LÍQUIDOS, y que por eso me había aplicado un “remedio diurético” a nivel cuántico. Fue entonces cuando yo también le confesé lo que había hecho con la intención de observar la confiabilidad del equipo. Pasaron cuatro horas volando (aunque un tratamiento ordinario dura una hora y media) y los exámenes revelaron hasta mis caries con todo y amalgamas.
Quieres saber más al respecto?, entra a la siguiente página www.quantumlifehealthcaregdl.com. De hecho viene una persona de Guadalajara a dar terapias aquí en Culiacán y solo estará HOY y MAÑANA Lunes. Si quieres informes háblame al 752096 o 98.
Con Dios y contigo: Gnozin

lunes, noviembre 19, 2007

PREMIO ACENTO

A continuación comparto con mis lectores de esta SOBREMESA este mi primer CUENTO con el que estoy participando en un concurso de la Ciudad de Guadalajara y cuyo premio será declarado y entregado el día Domingo 2 de Diciembre de 2007 en la Feria Internacional del Libro... hijole!!!... por supuesto que aspiro a ganar, para ello te solicito una autentica plegaria y esperemos lo mejor... provecho!!!

29-2-92

Terminó precipitando aquello de lo que estaba renegando y en un intempestivo desatino aceleró el ritmo del encuentro con su destino. Hacía años que con grandes esfuerzos había dejado la bebida, su única mancha en toda una vida impoluta, para que la doctora sin piedad le dijera que no había nada por hacer ante su avanzada cirrosis. Entonces corrió a su viejo refugio de penas que había abandonado desde el día en que le prometió a su mujer dejar de beber. Una semana después de la promesa tuvo que luchar contra todos sus deseos de llorar tomando en la cantina. En seco resistió cuando su única hija, por irse con el novio, lo abandonó y ni una nota le dejó. Fueron doce años de distancia y al entrar pudo notar que la taberna se encontraba tan lóbrega y pestilente como entonces la había dejado e Ignacio, el mismo cantinero ahora envejecido, limpiaba la misma barra mas gastada con lo que parecía el mismo trapo de siempre. Al fondo en una esquina parecían estar enzarzados en la misma partida de dominó los mismos parroquianos de antaño.
¡Perra vida de ingratitud! gritó el hombre estrellando el tarro sobre la barra. ¡CIRROSIS pinche Nacho!, ¡tengo cirrosis!. Toda una vida de bien portado para salir con esto... no es posible que haya seguido todas las reglas desde chico, que haya jugado limpio en todas partes, cumplí cabalmente con las leyes de Dios y del hombre para recibir en premio esta puñalada por la espalda. ¡No se vale!
Jamás conoció a su padre que desapareció de la vida de su madre cuando supo que estaba embarazada. Kaín Alberto, su único hermano gemelo, fue enfermizo desde la cuna, de manera que él, Francisco Abel, aprendió a no darle molestias ni preocupaciones a mamá desde chiquito. Fue un niño modelo, de buenas calificaciones y excelente conducta. Las maestras de todos los años siempre se expresaron de él como el alumno que todo profesor quisiera tener. Se apegó a lo establecido sin ningún cuestionamiento. Discretamente y en silencio fue ganándose su lugar en la vida. Nunca se metió en problemas con nadie ni se enredó en mitotes, chismes ni intrigas. Jamás criticó, juzgo ni condeno ociosamente a alguien. Recién cumplió los veinte años, se casó con la única mujer que intimó y solo después de cinco años de noviazgo a manita sudada y visitas regulares en la sala. Nunca faltó a la escuela ni falló en sus obligaciones de estudiante pese a haber crecido trabajando en humildes labores de jornadas agotadoras. Repartió periódico con excepción de los domingos y martes, que eran los días de mayor carga y descarga de los camiones repletos de frutas y verduras en el mercado de abastos de Mazatlán. Fue hasta que conoció a Eva Luz que sintió el tamaño de su pobreza y aspiró a un trabajo fijo. Así entró a la compañía que habría de darle trabajo y sustento hasta el último día de su vida: Teléfonos de México, sin ninguna oficialidad de puesto más allá del chico “IBM” porque atendía a todo aquel que lo requería llamándolo con la consabida expresión “y ve me a traer esto”, “y ve me a llevar aquello”. El chico “IBM” diligentemente fue escalando y pasando por todos los puestos hasta alcanzar su máxima estatura detrás de un escritorio encerrado a cuatro paredes y arrastrando el lápiz en hojas cuadriculadas de contabilidad y estados financieros. Sin plantas ni ventanas, enclaustrado en el aire acondicionado, paso sus últimos veinte años, sin más contacto que el de los número de la compañía.
En esos desahogos estaba, alternado banderitas de tequila y cerveza como cualquier otro viernes de su vida pasada, cuando en voz alta sintió la revelación: ¡no tengo porque seguir así!, me largo a vivir mi vida y lo poco o mucho que me quede habré de hacer lo que me venga en gana; y sin avisar, ¿a quién?, arrancó por la carretera internacional número quince rumbo a Guadalajara. Al pasar por Escuinapa vio el reloj y eran las 23 horas con 30 minutos, sin reparar porque ni para que, hundió con mayor fuerza su pie en el acelerador dejando una estela de polvo, tan solo para, 55 kilómetros mas adelante y siendo las 12 en punto de ese 29 de Febrero de 1992, encontrar la muerte en un derrumbamiento de puente.
Fin.

jueves, noviembre 15, 2007

JOAQUÍN

“En el desprecio de la ambición se encuentra uno de los principios esenciales de la felicidad sobre la tierra”.
Voltaire

En un desatinado intento por hacer justicia a mi manera terminé recibiendo una de las mejores lecciones de honorabilidad y rectitud que he tenido en mi vida. Me encontraba dando diplomados de Desarrollo Humano desde El Fuerte (colinda con Sonora) hasta Teacapán (cuya bahía es compartida con Nayarit) a través de la Escuela Normal de Especialización del Estado de Sinaloa (ENEES) que los ofertaba al magisterio de la SEPyC. La agenda estaba tan apretada que precisé compartir trabajo con terapeutas colegas de Los Mochis y Mazatlán para cubrir todas las plazas. Siempre fue cuestión de llegar a la mayor cantidad de seres humanos y maestros en búsqueda de crecimiento personal que de ganar mas dinero vendiendo el trabajo de otros; cada terapeuta recibió tal cual lo que se cobró por sus horas de labor al final de cada módulo impartido y compartido. Como director de esos programas estuve tanto en las aperturas como en las graduaciones de cada curso, sobre todo en estas últimas ya que por un lado los participantes demandaban mi presencia en el cierre de cada ciclo para escuchar unas palabras de aliento y por otro los instructores solicitaban su último pago en la clausura.
Era sábado y mientras yo terminaba el segundo módulo del Diplomado en Inteligencia Emocional en las instalaciones de la ENEES en Culiacán, el psicoterapeuta Marcelino Romo estaba concluyendo el tercero y último módulo del Diplomado en Liderazgo y Gestión Escolar en Los Mochis. Yo cerraría la sesión a las 13 horas para llegar a tiempo a la ceremonia de clausura a las cuatro de la tarde en el Centro de Maestros correspondiente, ya tenía todo listo y dispuesto: disfraz de saco, corbata y camisa manga larga en el carro, las anotaciones con los lineamientos generales del discurso que daría los traía bien doblado dentro de mi cartera y, como no, un sobre con los honorarios de Marcelino dentro de mi inseparable mochila que, a donde sea y con gusto cargo a cuestas por su variado y nutrido contenido: computadora, cuaderno de apuntes, plumones marcadores y diversas plumas de colores para subrayar cuanto leo. También traigo algunos cables y adaptadores para la computadora, ocasionalmente una o dos revistas según la ocasión, tarjetas de presentación, etc. ese día el arsenal que traía compartía espacio con el último pago de Los Mochis.
Todo se encontraba en orden siguiendo el curso de la agenda hasta que al calor del entusiasmo en la última dinámica del día, sometí a concurso un libro sin estrenar que en mi mochila traía: EL SERMÓN DE LA MONTAÑA de Emmet Fox en editorial Obelisco. Anteriormente ya se los había recomendado y había generado cierto grado de expectativa al respecto por su dificultad para encontrarlo en las librerías de la localidad, casualmente el día anterior me había topado con una copia y no resistí la tentación de obtenerlo así tampoco me contuve para ofrecerlo en premio al maestro o maestra que desplegara mayor agilidad mental esa mañana. Al sacarlo desde el fondo de la bolsa también extraje, mas mecánica que conscientemente, el sobre del dinero que quedó, sin darme cuenta, encima del escritorio del maestro. Zaida Frías se llevó el libro y en medio de las despedidas jamás reparé en el pago en la mesa abandonado. A punto de pagar estaba en la caseta de cobro JUAREZ rumbo para mi destino, cuando buscando en la mochila el efectivo noté su ausencia y como en uno de esos flashazos de memoria que preceden a la muerte recorrí momento a momento del día hasta llegar al instante en el que saqué el libro: chin...!!! me reporché y ahí te voy de regreso a la ENEES tan solo para comprobar que estaba vacía con el carro del señor de intendencia y que ocasionalmente también hace las funciones de chofer de la directora pero él no se encontraba. Claramente podía imaginármelo en una cantina pidiendo bebidas a sus anchas, celebrando y festejando su providencial encuentro con la justicia divina en forma de dinero empaquetado. Le llamé a Marcelino explicándole lo sucedido para que no me esperaran y jamás olvidaré su respuesta: - Gnozin, también estoy contigo en esta y si no aparece el dinero extraviado, corro con el 50% de lo perdido para cuando me lo puedas pagar. No te preocupes, lo importante es mantener la calma y la claridad de pensamiento.
Entonces esperé con medrada esperanza al chofer conserje hasta bien avanzada la tarde, espere hasta las últimas luces del día que notablemente acaecía. Mientras esperaba mis fantasías catastróficas mutuamente se alimentaban y cuando ya estaba completamente intoxicado con mi proceder mental, pese al apoyo y receta de Marcelino, apareció en el horizonte de mi vista la camioneta de la escuela seguido de una polvadera que a su paso levantaba. Con la mano me extendió un saludo mientras se estacionaba y como un sabueso lo abordaba. Sonriendo me preguntó: es suyo verdad?, así es le dije. No se preocupe profe, ahi lo tengo en mi carro, de haber sabido que me estaba esperando me hubiera regresado mas temprano, lo que pasa es que me entretuve con unas vueltas de la maestra Aurora, bla, bla, bla, me explicó como fue que encontró el sobre y mientras me lo entregaba sin haberlo abrierto, yo que casi lo abrazo le comenté, noommmbre maistro, yo ya me lo había imaginado a usted en alguna cantina celebrando el dinerito caído del cielo... a como será usted profe, los años que tengo yo trabajando aquí son los mismos que los muchachos saben que cuanto cae en mis manos de objetos perdidos en realidad no están perdidos. Siempre he guardado y entregado cuanto me he encontrado. ¿Cómo voy a agarrar algo que no es mío profe?, pues si le dije y abrí el sobre en resignada actitud compensadora, saque un billete de 500 y le dije, tenga maistro, bien ganado. ¿qué paso profe?, me dijo en franco desconcierto y negativa. Muchas gracias maistro, esto es suyo. Joaquín me dijo, me llamo Joaquín y de ninguna manera le voy a aceptar ese dinero. Tenga el dinero Don Joaquín, ya hizo la obra buena del día, acomplétela aceptándome esta pequeña retribución como un agradecimiento personal. No se preocupe profe Gnozin, agradecido yo sé que usted esta, ah!... entonces pus entonces agarre el dinero Don Joaquín!!!, haga de cuenta que usted se ganó 500 a la buena pudiendo haberse ganado 6000 a la mala. No diga eso profe... a ver, ¿porque me esta usted ofreciendo dinero?... ¿por hacer lo correcto?. Mire, a Dios gracias trabajo tengo, y dos, en las mañanas soy conserje y hago los mandado aquí en la escuela y en la noche soy policía municipal, de manera que no se preocupe oiga. No es necesario que me premie por hacer lo que se debe hacer.
Y como dice el Catón en su columna: Fin.
Te espero el próximo martes en el Bistro Miró para nuestra Sobremesa Café semanal como siempre, a las 7. El tema será EL HONOR DE LA LABOR CUMPLIDA. No faltes!!!.
Con Dios y contigo: Gnozin

martes, noviembre 06, 2007

VAGABUNDO

"Las personas reales están repletas de seres imaginarios."
Graham Greene

En lo que abre sus ojos busca a tientas sobre el buró de su lado de la cama, el vaso con el residuo de agua que estuvo tomando a retazos durante toda la noche. El albor del día apenas si se filtra tímidamente por la ventana bañando de luz mansa toda la recámara. No son las 6 aún y mi madre ya esta consultando los presagios que le vienen, desde las tinieblas de su inconsciente mientras duerme, en su viejo y deshojado libro de sueños.
Crecí contagiado de la fascinación por lo onírico, desde que recuerdo mi madre y yo hemos compartido y alimentado la afición por la interpretación de lo soñado mientras dormimos... ´amá, soñé que platicaba con mi nana ¿qué significará soñar que hablas con un muerto?, hace mucho que no sueño que vuelo siendo que antes me pasaba muy seguido... verás que chistoso Gnozin, anoche soñé que se me caían todos los dientes... ah!!!... eso quiere decir que no te gusta batallar madre y que por lo tanto no quieres trabajar. Los dientes simbolizan nuestros principales recursos de sobrevivencia, con ellos todas los mamíferos y las bestias se defienden y/o alimentan. Ancestralmente enseñamos los dientes tanto para amenazar como para mostrar que no pensamos atacar, y según el tipo de exhibición comunicamos nuestra intención, gruñimos a colmillo pelado o sonreímos. Los esquimales suelen abandonar a sus viejos cuando estos pierden sus dientes porque nadie puede masticar los alimentos por ellos y se convierten en aperitivo de depredadores. Soñar que se te caen los dientes madre, denota cansancio o pereza de seguir masticando y machacándole a la vida... a ver Gnozin, solo dime una cosa: ¿eso tú lo leíste en alguna parte o me lo estas inventando?... ay madre!... parece que no me conoces, yo nada mas estoy jugando contigo...
Durante muchos años de mi infancia padecí la persecución de un tortuoso sueño recurrente en donde mis inquisidores, en un helado e iluminado entorno de quirófano, con grandes esfuerzos me acostaban desnudo sobre una fría plataforma plateada, al final de los estrepitosos forcejeos y visto desde la perspectiva de las luminarias, quedaba amordazado de muñecas y tobillos, en un cruz metálica formada con cubos de aluminio. La tortura iniciaba cuando me sabía solo, envuelto de una luz glacial y un frío polar que me desgarraba la garganta para respirar. A grito herido pedía clemencia y una voz como de otro mundo me ordenaba que me callara. Los próximos alaridos ya estaban justificados porque los gélidos cubos empezaban a separarse y yo a sentir mis extremidades desprenderse. A la fecha nunca he sabido morir ni me he aventurado a hacerlo aún estando en los brazos de Morfeo, durante aquellos entonces el vivo escándalo que hacía en la pesadilla me terminaba despertando jadeante y acezante en medio de la noche, sudando hielo para después enroscarme en tiritante posición fetal. Atribulado y confundido concluía que aquellas torturas de invierno debían de ser cosas del cielo porque las monjas siempre nos dijeron que el juicio del infierno era en llamas, pestilente a azufre y saturado de latigazos... esa creo fue la pesadilla más repetida de mi infancia hasta los 11 años sin embargo tengo una mas significativa que me dispongo a platicarte y que adivino puede ser un festín de símbolos para psicoanalistas.
Aun desconcertado por no saber ni como llegué ahí, me encuentro huyendo a tropezones con la única certeza de que mi vida corre peligro. Dando tumbos alrededor mío una inmensa muchedumbre también busca escapar de los perros bravos y de los apocalípticos jinetes cuyas capuchas no permiten conocer su identidad. Sin pena ni gloria el sol languidecido se hunde en el horizonte para darle paso a una noche densa y prematuramente anunciada con los oscuros nubarrones que desde siempre habían cubierto el cielo de nuestra suerte. Caigo de bruces sobre cabezas humanas recién decapitadas y horrorizado descubro que los frescos muertos son familiares míos, en un brinco me incorporo a la fuga con la claridad de que somos puros primos quienes estamos siendo perseguidos. Todo esta oscuro y en llamas, hay escombros desperdigados por doquier de las últimas ruinas que se mal sostienen de pie. El fétido tufo de la muerte se confunde con el aliento en cada respiración. Poseído por un terror nunca antes vivido logro vislumbrar bajo un árbol lejano a mi única esperanza de salida: un sucio y andrajoso vagabundo en harapos que me hace pensar, si tan solo intercambio mis ropajes por los suyos, fácilmente pudiera ahorrarme el inconveniente ese de los perros y verdugos... finalmente llego a un acuerdo con el pordiosero, sus ropas a cambio de las mías incluyendo un reloj y zapatos que el no tenía... resultado: salí vivito y silbando hasta perderme en el horizonte como en una escena final de vieja película del oeste hollywoodense.
Creo que hay sueños que marcan. Creo que hay seres imaginarios que también nos acompañan en la cabeza. Son nociones acerca de lo que significan las personas y las cosas en la vida por lo que nos guiamos y, estas imágenes nuestras no siempre corresponden a la realidad vivida empero si experimentada.
Ojalá me haya logrado explicar y tu me hayas logrado entender porque se me ha ido vida en la asimilación de ambos sueños como para pretender descifrarte sus códigos sin desvirtuarlos.
Te espero el próximos martes en el Bistro Miró a las 7 con el tema de la interpretación de los sueños. No faltes que se va a poner interesante.
Con Dios y contigo: Gnozin
Para artículos pasados puedes visitar http://sobremesa.gnozin.com