martes, noviembre 06, 2007

VAGABUNDO

"Las personas reales están repletas de seres imaginarios."
Graham Greene

En lo que abre sus ojos busca a tientas sobre el buró de su lado de la cama, el vaso con el residuo de agua que estuvo tomando a retazos durante toda la noche. El albor del día apenas si se filtra tímidamente por la ventana bañando de luz mansa toda la recámara. No son las 6 aún y mi madre ya esta consultando los presagios que le vienen, desde las tinieblas de su inconsciente mientras duerme, en su viejo y deshojado libro de sueños.
Crecí contagiado de la fascinación por lo onírico, desde que recuerdo mi madre y yo hemos compartido y alimentado la afición por la interpretación de lo soñado mientras dormimos... ´amá, soñé que platicaba con mi nana ¿qué significará soñar que hablas con un muerto?, hace mucho que no sueño que vuelo siendo que antes me pasaba muy seguido... verás que chistoso Gnozin, anoche soñé que se me caían todos los dientes... ah!!!... eso quiere decir que no te gusta batallar madre y que por lo tanto no quieres trabajar. Los dientes simbolizan nuestros principales recursos de sobrevivencia, con ellos todas los mamíferos y las bestias se defienden y/o alimentan. Ancestralmente enseñamos los dientes tanto para amenazar como para mostrar que no pensamos atacar, y según el tipo de exhibición comunicamos nuestra intención, gruñimos a colmillo pelado o sonreímos. Los esquimales suelen abandonar a sus viejos cuando estos pierden sus dientes porque nadie puede masticar los alimentos por ellos y se convierten en aperitivo de depredadores. Soñar que se te caen los dientes madre, denota cansancio o pereza de seguir masticando y machacándole a la vida... a ver Gnozin, solo dime una cosa: ¿eso tú lo leíste en alguna parte o me lo estas inventando?... ay madre!... parece que no me conoces, yo nada mas estoy jugando contigo...
Durante muchos años de mi infancia padecí la persecución de un tortuoso sueño recurrente en donde mis inquisidores, en un helado e iluminado entorno de quirófano, con grandes esfuerzos me acostaban desnudo sobre una fría plataforma plateada, al final de los estrepitosos forcejeos y visto desde la perspectiva de las luminarias, quedaba amordazado de muñecas y tobillos, en un cruz metálica formada con cubos de aluminio. La tortura iniciaba cuando me sabía solo, envuelto de una luz glacial y un frío polar que me desgarraba la garganta para respirar. A grito herido pedía clemencia y una voz como de otro mundo me ordenaba que me callara. Los próximos alaridos ya estaban justificados porque los gélidos cubos empezaban a separarse y yo a sentir mis extremidades desprenderse. A la fecha nunca he sabido morir ni me he aventurado a hacerlo aún estando en los brazos de Morfeo, durante aquellos entonces el vivo escándalo que hacía en la pesadilla me terminaba despertando jadeante y acezante en medio de la noche, sudando hielo para después enroscarme en tiritante posición fetal. Atribulado y confundido concluía que aquellas torturas de invierno debían de ser cosas del cielo porque las monjas siempre nos dijeron que el juicio del infierno era en llamas, pestilente a azufre y saturado de latigazos... esa creo fue la pesadilla más repetida de mi infancia hasta los 11 años sin embargo tengo una mas significativa que me dispongo a platicarte y que adivino puede ser un festín de símbolos para psicoanalistas.
Aun desconcertado por no saber ni como llegué ahí, me encuentro huyendo a tropezones con la única certeza de que mi vida corre peligro. Dando tumbos alrededor mío una inmensa muchedumbre también busca escapar de los perros bravos y de los apocalípticos jinetes cuyas capuchas no permiten conocer su identidad. Sin pena ni gloria el sol languidecido se hunde en el horizonte para darle paso a una noche densa y prematuramente anunciada con los oscuros nubarrones que desde siempre habían cubierto el cielo de nuestra suerte. Caigo de bruces sobre cabezas humanas recién decapitadas y horrorizado descubro que los frescos muertos son familiares míos, en un brinco me incorporo a la fuga con la claridad de que somos puros primos quienes estamos siendo perseguidos. Todo esta oscuro y en llamas, hay escombros desperdigados por doquier de las últimas ruinas que se mal sostienen de pie. El fétido tufo de la muerte se confunde con el aliento en cada respiración. Poseído por un terror nunca antes vivido logro vislumbrar bajo un árbol lejano a mi única esperanza de salida: un sucio y andrajoso vagabundo en harapos que me hace pensar, si tan solo intercambio mis ropajes por los suyos, fácilmente pudiera ahorrarme el inconveniente ese de los perros y verdugos... finalmente llego a un acuerdo con el pordiosero, sus ropas a cambio de las mías incluyendo un reloj y zapatos que el no tenía... resultado: salí vivito y silbando hasta perderme en el horizonte como en una escena final de vieja película del oeste hollywoodense.
Creo que hay sueños que marcan. Creo que hay seres imaginarios que también nos acompañan en la cabeza. Son nociones acerca de lo que significan las personas y las cosas en la vida por lo que nos guiamos y, estas imágenes nuestras no siempre corresponden a la realidad vivida empero si experimentada.
Ojalá me haya logrado explicar y tu me hayas logrado entender porque se me ha ido vida en la asimilación de ambos sueños como para pretender descifrarte sus códigos sin desvirtuarlos.
Te espero el próximos martes en el Bistro Miró a las 7 con el tema de la interpretación de los sueños. No faltes que se va a poner interesante.
Con Dios y contigo: Gnozin
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