“DIOS: Concédeme la SERENIDAD
para ACEPTAR las cosa que no puedo CAMBIAR,
VALOR para CAMBIAR aquellas que si puedo, y
SABIDURIA para DISTINGUIR la diferencia”.
para ACEPTAR las cosa que no puedo CAMBIAR,
VALOR para CAMBIAR aquellas que si puedo, y
SABIDURIA para DISTINGUIR la diferencia”.
Si la memoria de mis células no me falla, mi primer tristeza profunda fue el día que nací. Lo supe hace relativamente poco durante un taller de palingénesis en el que participé. Por medio de ejercicios respiratorios y movimientos guturales se evoca la experiencia del nacimiento... la mía fue sumamente triste. Nací de siete meses y con tan escasas probabilidades de sobrevivir, que después de mi alumbramiento y respectiva nalgada de bienvenida, fui a parar a una incubadora. Durante dicho ejercicio, sudé a mares y mientras explotaba en convulsivos temblores escondidos, fríos chorros bañaban mi rostro. Fui cobijado, arropado y abrazado; entonces reconocí a esa vieja tristeza que durante toda mi vida había ignorado. Teniéndola frente a frente descubrí que ella es de quien había sido fugitivo y “por piernas” huido. Casi cada acto de alegría, condescendencia e indulgencia que me había auto producido, fue en respuesta a esa vieja “amiga” para no revivirla.
Así creo es Diciembre a nivel colectivo: un desesperado y desenfrenado intento de ocultarnos a nosotros mismos lo que la propia naturaleza nos indica experimentar. Animales y vegetales, durante esta época tienden a reducir su actividad hasta el recogimiento, mientras que los desobedientes humanos, nos distraemos y despilfarramos en celebraciones y villancicos. Posadas, reuniones e intercambios; todo confabulado para olvidarnos de esa natural tristeza que es propia de seres vivos experimentar en el invierno. ¿Y cuál es el saldo de esta postura?: LA CUESTA DE ENERO. Mental, emocional, física y económicamente, el balance global presenta un déficit que habremos de enfrentar con crudos intereses compuestos. Vienen “los propósitos de año nuevo”, el inventario personal y las reconciliaciones. El regreso al gimnasio, la implementación de un nuevo régimen y el intento sincero por ahorrar en gastos. ¿No sería más sensato y rentable asumir durante el invierno el estado de ánimo que corresponde y, florecer con la primavera, en bríos más vitales y naturales?.
Después de volver a experimentar mi nacimiento me conozco mejor y me siento con mas recursos interiores para encarar mis miedos, tristezas y frustraciones. La tentación de huir y evadir mis emociones siempre esta ahí; solo que ahora sé que cuando las cosas se me ponen y/o me las pongo “duras”, mi primer reacción es fóbica y escurridiza, entonces estoy en disposición de dar una respuesta mas adaptable y funcionar mejor. Ha sido a través del CONTACTO con mis emociones, la toma de CONSCIENCIA de mi lugar en la vida, y el asumir la RESPONSABILIDAD de mis decisiones, actos y elecciones, lo que me ha permitido construirme en una mejor versión de mí mismo. Creo que si estos tres elementos le han servido a un siete mesinos de mediocres aptitudes para la vida en su nacimiento, pueden también servirle a una persona con menos desventajas como tú.
Que tengas una digna CUESTA DE ENERO, y espero tus comentarios a gnozin@mac.com, o bien, a los teléfonos 752-2096/98. Con Dios y contigo: Gnozin
Así creo es Diciembre a nivel colectivo: un desesperado y desenfrenado intento de ocultarnos a nosotros mismos lo que la propia naturaleza nos indica experimentar. Animales y vegetales, durante esta época tienden a reducir su actividad hasta el recogimiento, mientras que los desobedientes humanos, nos distraemos y despilfarramos en celebraciones y villancicos. Posadas, reuniones e intercambios; todo confabulado para olvidarnos de esa natural tristeza que es propia de seres vivos experimentar en el invierno. ¿Y cuál es el saldo de esta postura?: LA CUESTA DE ENERO. Mental, emocional, física y económicamente, el balance global presenta un déficit que habremos de enfrentar con crudos intereses compuestos. Vienen “los propósitos de año nuevo”, el inventario personal y las reconciliaciones. El regreso al gimnasio, la implementación de un nuevo régimen y el intento sincero por ahorrar en gastos. ¿No sería más sensato y rentable asumir durante el invierno el estado de ánimo que corresponde y, florecer con la primavera, en bríos más vitales y naturales?.
Después de volver a experimentar mi nacimiento me conozco mejor y me siento con mas recursos interiores para encarar mis miedos, tristezas y frustraciones. La tentación de huir y evadir mis emociones siempre esta ahí; solo que ahora sé que cuando las cosas se me ponen y/o me las pongo “duras”, mi primer reacción es fóbica y escurridiza, entonces estoy en disposición de dar una respuesta mas adaptable y funcionar mejor. Ha sido a través del CONTACTO con mis emociones, la toma de CONSCIENCIA de mi lugar en la vida, y el asumir la RESPONSABILIDAD de mis decisiones, actos y elecciones, lo que me ha permitido construirme en una mejor versión de mí mismo. Creo que si estos tres elementos le han servido a un siete mesinos de mediocres aptitudes para la vida en su nacimiento, pueden también servirle a una persona con menos desventajas como tú.
Que tengas una digna CUESTA DE ENERO, y espero tus comentarios a gnozin@mac.com, o bien, a los teléfonos 752-2096/98. Con Dios y contigo: Gnozin

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