lunes, enero 22, 2007

NUPCIAS ENERO DEL 2007

“La vida es difícil. Esa es una gran verdad, una de las verdades mas grandes.
Es una gran verdad porque una vez que reconocemos que la vida es difícil,
deja de serlo. Con la aceptación, el hecho de que la vida sea difícil pierde importancia inmediatamente.
M. Scott Peck

Hace exactamente un año me encontraba emocionalmente “a rastras” inmediatamente después de haber huido de un noviazgo cuyos seis años me demandaban algo más que salidas al cine, daba clases de psicología en la Universidad de Durango y el tema de una de ellas, contaminado por mí circunstancia de entonces, se prolongo hasta los pasillos generando un tumulto nutrido con alumnos de diferentes carreras. Las posturas oscilaban entre varios tenores, hubo opiniones desde: “usted tuvo miedo al compromiso”, “es que no la quiere”, “no le ha llegado el amor de su vida”, “el matrimonio es algo bien serio”, “los tiempos ya no son como antes”, “yo pienso que las parejas primero deben de vivir en unión libre para que prueben… y si se entienden, pues que luego se casen”… etc, etc, etc. hasta que un chavo que iba pasando y que aparentemente captó la idea de la discusión, al vuelo espetó: “PARA CASARSE SE OCUPAN BILLETES”… se produjo un ensordecedor silencio acompañado de cabeceos aprobatorios y cruces de miradas en búsqueda de solidaridad… Ciertamente se necesita dinero para sacar una vida en pareja adelante, así como se necesita dinero para hacer casi cualquier proyecto humano posible, sin embargo no es lo único. Cuando nuestro joven transeúnte orgullosamente pontificó con su declaración, estaba dejando de lado la parte del diseño, el respeto, el amor, compromiso, los espacios compartidos, las negociaciones amorosas, entre otros elementos.
Una característica distintiva del mundo de hoy es el cambio acelerado. Sociedades, corporaciones, familias e individuos requerimos preparación para encarar positivamente todas estas nuevas circunstancias. El matrimonio ya no es lo que antes era. Los roles y responsabilidades son tan intercambiables que si no hay acuerdos formalmente planteados, cada cual puede asumir lo que le plazca en nombre de la igualdad de género y argumentos de lujo por el estilo.
Creo que para vivir en pareja y, sobre todo en matrimonio, se requiere cierta labor de diseño previa. Las estadísticas arrojan porcentajes desalentadores en cuestión de divorcios. Tal parece que las personas no estamos preparadas para la vinculación en pareja, ni tampoco para la separación, porque también es un alto porcentaje de las parejas divorciadas que se vuelven a casar.
¿Conoces a alguien que haya diseñado su matrimonio con la misma claridad y empeño como los que le dedico al diseño de su casa?, ¿Cuántos hijos van a tener?, ¿En qué tipo de trabajo se quieren desarrollar ambos?, ¿Cuáles son sus proyectos personales?, y sobre todo, ¿Qué implica eso en relación con los hijos y la pareja?.
Puede parecerte frío leer estas cosas de esta manera... sin embargo, ¿no te parece un asunto para reflexionar?. Ofrecer apertura mental para reconocer que la búsqueda del desarrollo personal y tener un manejo adecuado de las expectativas en cuanto al AMOR y COMPROMISO es un buen comienzo. Subirse al carrusel del matrimonio con estos dos “pies” (amor y compromiso); confiar en la pareja; tener la libertad de espacios; buscar y apreciar una mejor calidad de vida; desear ver al otro al final del día cuando cada quien estuvo inmerso en sus tareas o proyectos, y ser autosuficientes, ambos... creo que son asuntos a resolver, al menos en definición, antes y no después de que la nave haya emprendido el vuelo. Para lograr esto, es necesario atreverse a desarrollarla. No es posible lograrlo gratuitamente ya que se precisa de cierto nivel de crecimiento personal que solo podremos alcanzar conociéndonos a nosotros mismos; nuestras características; como reaccionamos, qué nos lastima y qué nos fortalece...
En fín... yo ya puedo decirme que estoy en mejores condiciones para asumirlo, y aunque queda tinta por derramar, por cuestiones de espacio, quedo en disposición para recibir tus comentarios a gnozin@mac.com, o bien, a mis teléfonos 7522096 y 7522098.
Con Dios y contigo: Gnozin.

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