jueves, julio 05, 2007

COMO PARA CAMBIARLE EL NOMBRE

"Andaríamos mejor si no fuera porque hemos construido demasiados muros y no suficientes puentes."
D. Pire

"Nadie puede construirse el puente sobre el cual hayas de pasar el río de la vida; nadie, a no ser tú."
Federico Nietzsche

"La más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar."
David Russell

Todos los días paso por ahí: imponente, majestuoso, colosal, fuerte y descomunal... EL PUENTE NEGRO que incansablemente custodia nuestra vialidad protegiéndonos de los trailers peregrinos que no dan la talla para nuestras calles. Todas las semanas detiene a mas de uno castigando a los chóferes que osadamente intentan ignorar su presencia. Todas las semanas por igual sirve a quinceañeras y novias a punto de casar como perfecto escenario para las fotos que habrán pasar a la posteridad en su historia familiar. Es posible que no lo apreciemos del todo porque, a menos de que seas mayor de 100 años, el PUENTE NEGRO para los culiacanenses actualmente vivos, siempre ha estado ahí empero no sea así. Imagino a Culiacán sin PUENTE NEGRO y sencillamente no es Culiacán. Cada ciudad tiene su propios iconos y sus correspondientes distintivos. París tiene su TORRE EIFFEL, el ARCO DEL TRIUNFO, el MUSEO DE LOUVRE, la IGLESIA DE NOTRE DAME, etc y sin ellos no sería París, Nueva York sin su ESTATUA DE LA LIBERTAD, los PUENTES DE QUEENS, BROOKLYN y NEW JERSEY, el TUNEL DE BROOKLYN, o su CENTRAL PARK no es Nueva York. El D.F. sin su ZOCALO, el ARCO DE LA REVOLUCIÓN, su CASTILLO DE CHAPULTEPEC, el PASEO REFORMA, etc, no sería tampoco D.F.; de la misma manera creo que Culiacán sin el PUENTE NEGRO no sería Culiacán. ¿Quien puede imaginar Londres si su si....Big Ben o China sin su MURALLA?, ¿Qué tal Egipto sin su pirámides?, ¿Podrías imaginar un SAN FRANCISCO, CALIFORNIA sin su PUENTE GOLDEN GATE?, que, dicho sea de paso, esa enorme obra de arte ingenieril y roja fue edificada por la misma compañía que construyó el EPCON CENTER del Mundo Mágico de Disney en Orlando, Florida y, como no, nuestro PUENTE NEGRO.
¿Cómo sería Culiacán antes del PUENTE NEGRO?. Un Culiacán sin capacidad de intercambio masivo. Incomunicado y carente de progreso. Un Culiacán a la velocidad del caballo y de la carreta, con una capacidad mercantil de abarrote. Algunas grandes casas aquí y allá, cada una con su patio interno, jardines y techos altos sostenidos por vigas ahora apolilladas; algunas de ellas ya extintas mientras que otras hoy son históricas y patrimonio municipal. Tampoco había PUENTE CAÑEDO y debieron de haber utilizado una especie de lanchón para trasladar a las carretas de un lado del río al otro. De manera que la llegada del ferrocarril a Culiacán debió de haber traído algo mas que materiales en tránsito desde la Capital del país hacia Estados Unidos de Norteamérica. Trajo forasteros que se instalaron y se llevó locales en pos del sueño americano. Nos permitió colocar nuestros productos a mayores distancias expandiendo los alcances y poder comercial. Económicamente la historia de nuestra ciudad y estado puede marcarse claramente como antes y después del PUENTE NEGRO, y con todo esto, nuestro coloso es algo más que un hito de Desarrollo Económico de la ciudad y de la región, también ha ocupado un lugar dentro de los registros de la humanidad. En Noviembre de 1991 nuestro PUENTE NEGRO compartió junto con su punto geográfico correspondiente en coordenadas al otro lado del globo (con unos diminutos archipiélagos de Japón), como el lugar con los atardeceres mas bellos del mundo según la revista GUINNESS WORLD RECORDS. Porque aun con su grotesca estructura y su lúgubre color poco inspirador, tiene la magia de activar nostalgias y melancolías al culiacanense desterrado y a uno que otro enamorado. Enmarcado con nubes estratus venidas a cirrus, teñidas con rojizos marrones y violetas, nuestro PUENTE NEGRO podía también ser ROJO para imprimirle el poder de nuestro estado. Rojo para recordarnos el color de nuestro producto histórico y tradicional. Rojo para reflejarnos la pasión e intensidad con la que vive su gente de la localidad. Rojo como la sangre, como el fuego y como el dios de la guerra. Rojo porque en Culiacán somos aguerridos hasta lograr nuestras metas y objetivos. Y si no podemos pintarlo de ROJO, al menos habremos de bañarlo por las noches con ese halo de pasión que, junto con las estrellas, nos recuerden que también el ROJO es AMOR.
Con Dios y contigo: Gnozin

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