“Es mejor estar casado que soltero”.
Marco Pablo Celaya Celaya
(cuñado mío)
Marco Pablo Celaya Celaya
(cuñado mío)
No se si tenga que ver con que en mi carta astral están claramente marcados cuatro elementos de tierra con cuatro de aire (tauro con ascendente acuario) sin embargo, en lo que concierne al manejo de ideas y aprendizajes siempre he sido bastante contradictorio. Por un lado soy ágil, versátil, creativo, ocurrente, dinámico, capaz y superiormente competente a la media de la población para el manejo de ideas y conceptos que claramente entiendo, tengo pericia para establecer relaciones sobre temas aparentemente dispares e incompatibles, soy capaz de identificar patrones de información en donde muchas personas no los notan y, debido a esto, tengo dos o tres brotes de intuición femenina. Por otro lado, soy muy lento para aprender y asimilar información por cuenta propia. Como muchos, soy autodidacta de la vida cotidiana y como pocos, soy un lector voraz de a libro por semana... cuando menos; aún así, me cuesta trabajo entender algunas nociones presumiblemente básicas que a la mayoría no le causa la menor disonancia asumir empero yo las tengo que parir.
De esta manera, empece a caminar al año y medio, articulé mis primeras palabras coherentes entrados ya mis 4, me enteré que el negocio de mi padre no era venero de confort sino fuente de trabajo pasados los 28 y recientemente, a mis 34, acabo de pedir la mano de mi novia para casarme el próximo 10 de mayo, en mi cumpleaños 35... ¿lento de aprendizaje no?, ya lo creo. Tuvieron que pasar mas de 6 años de noviazgo, una separación sin definición y casi definitiva de más de un año y, el reciente reencuentro con ella para experimentar la certeza de su real y auténtica presencia, rebosante de amor y de respeto, al grado de que por su propio contagio casi me respeto a mi mismo abandonando tóxicas prácticas destructivas y de auto sabotaje. Hoy por hoy y desde que Dios amanece estamos yendo juntos al gimnasio todos los días: contentos, felices y enamorados. Con LA PAZ que tanto añoraba y me faltaba... ¿qué mas le puedo pedir a la vida si ya ambas familias se encuentran unidas?.
La sesión de fotos inició a las 7:30 p.m. y el fotógrafo de nuestra casa editorial estuvo mas puntual que nosotros en los jardines del Hotel Torres Mazatlán, con un atardecer de postal que el mismo Monet hubiera envidiado: el cielo aborregado y veteado con amarillos, azules y morado, mientras oscuras nubes en avanzada ya nos anunciaban la lluvia que se aproximaba. Fue en el último click de cámara cuando empezó el chipi-chipi que deformaría en rabioso chubasco con rayos y centellas. Pasamos a la mesa los 14 adultos de ambas familias, 7 por mi lado, 7 por el suyo, nosotros, los novios, en uno de los extremos y dos cercanas amigas de ambos al otro extremo (de una de ellas ya te hablé en otro artículo por allá a mediados de junio). Todos rodeados y rodeando al escenario perfecto: finos manteles, vajilla y cubiertos completos, 3 arreglos florales con orquideas, lilis y bambús, bordeados de aromáticas candelas encendidas. Las sillas hermosamente vestidas y, todos resguardados bajo un impecable y blanco toldo con abanicos e iluminación integrada. Empezó a hablar mi padre en mi nombre y honrando a ambas familias pidió formalmente la mano de Nora Patricia. Fue tan vehemente que al terminar su intervención la lluvia rugió con resplandores y truenos contundentes... no había duda, el cielo daba fe a sus palabras que en francas sonrisas congeladas y de cejas arqueadas, rompimos el intercambio de miradas con desenfrenadas carcajadas. Mi suegro también habló con elocuencia y soltura, también honró a ambas familias y a nuestra relación, alzó su copa en invitación de brindis por nuestra formalización y el cielo ofreció otra vez su estruendosa participación de relámpagos que ya empezaba a parecer como parte del servicio contratado. Con los aperitivos de entrada, el platillo fuerte de la cena, los postres, los digestivos y la sobremesa, amainó la lluvia con todos sus ruidos, dejando espacio al amable murmullo del viento que transportaba las caricias de las olas que a lo lejos reventaban. Se despidieron los mayores y ya entre hermanos y cuñados pasamos al lounge en la intemperie a terminar de comentar la belleza de la noche y de todo el evento... sólo nos faltó un detallito, tener el cielo completamente despejado para apreciar con justicia el festín que por encima de las nubes daba lugar: una lluvia de estrellas perseidas espectacular, que esa noche inició y cuatro días habría de durar.
Así he sido en mi vida, lento para dar cada paso importante desde mis primeros tropiezos de infante. En ocasiones he tenido que aguantar de mi entorno sus presiones. Creo que cada quien tiene su propio ritmo y este puede ser respetado o traicionado, apreciado o condenado, valorado o criticado, podemos ignorarlo o conocerlo, solo no podemos defenderlo desde el desentendimiento.
Que tengas una excelente semana de respeto por tus ritmos y mareas, quedo a la espera de tus comentarios a gnozin@mac.com, o bien a los tels +52 (667) 752-2096 o 98. Para revisar artículos pasados puedes pasar al siguiente portal: www.noroeste-sobremesa.blogspot.com
Con Dios y contigo: Gnozin Navarro Barreras
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