domingo, octubre 08, 2006

QUINTO

“Como me gustaría ser visita…
…¡¡¡para irme!!!”
Facundo Cabral

Hasta en la muerte corrió con suerte. Sus últimas semanas las pasó en cama teniendo así el tiempo suficiente para despedirse dignamente de cuanto ser querido aún conservaba a los noventa años. Llamó a su esposa y en un último suspiro alcanzó a decirle adiós. Vinieron las ceremonias religiosas y por primera vez, después de 65 años de fiel compañía ella sintió su corazón desgarrar. Fue así como él entró a las puertas del cielo mientras ella padecía los estragos de su luto, al grado que al mes siguiente y sin despedirse de nadie, también partió. Ya estando en el paraíso se aboca a encontrar a quien en vida fuera su esposo y una vez teniéndolo frente a frente, con amplia sonrisa le dice: -Te he encontrado y seguiremos juntos... - y sin permitirle continuar con su discurso él la detuvo aclarándole: Mira, a ti y a mí ya nada nos une, cuando en vida nos casamos yo escuche claramente que el padre nos dijo: “Hasta que la muerte los separe” y al respecto, yo ya cumplí.
Recientemente tuve un descubrimiento. Fue tan repentino, inesperado y espontáneo que casi lo siento mas como una revelación que producto de una reflexión. Estaba rodeado de viejos amigos, todos ellos casados entre ellos, y con el pretexto de que uno de ellos cumplía años nos encontrábamos festejándolo en torno a una mesa. Departiendo y compartiendo brincábamos de un tema a otro sin lograr darle forma a ninguna conversación hasta que llego el momento en que alguien hizo preguntas acerca a mi profesión.
Yo supongo que nos pasa a todos los que nos dedicamos a un oficio cuyo servicio gira alrededor de algún conocimiento especializado acerca del ser humano. Si eres dentista, médico, nutriólogo o psicólogo me debes de entender: mucha gente intenta sacar consulta gratis y al vuelo en medio de una conversación casual. Este intento se puede dar en casi cualquier lugar y solo se necesita un medio de comunicación: correo electrónico, chat, teléfono, conversación cara a cara, etc. Esa noche no fue la excepción y lo que en un principio yo supuse iba a ser una cena de cumpleaños de convirtió en otra cosa. Por más que intentaba evadirla, la pregunta en el aire seguía vigente: ¿Cuál es la razón principal por la que asiste una persona a terapia?. ¿Cuales son los problemas mas comunes por los que asisten contigo las parejas a terapia?... y entonces... se dio la revelación...
La mayoría de la gente que va a terapia es por berrinche. Por supuesto que ellos no lo saben y en el fondo están intentando lidiar con una situación que se les escapo de las manos. En términos porcentuales son muy pocos los que van por algún desequilibrio auténticamente químico, algún daño emocionalmente severo o en pos de respuestas trascendentales (son los menos). Claro esta que existen diversos casos. La variedad es enorme, sobre todo en infantes y adolescentes, sin embargo ya entre adultos las historias y las histerias asombrosamente se repiten hasta en la fraseología que empleamos para describir nuestros problemas.
¿A que le llamo berrinche?. Te lo voy a poner en primera persona. En términos existenciales, todo cuesta y siempre alguien paga. Cuando yo no quiero hacerme cargo de mis costos y no estoy dispuesto a hacer las pases con la idea de prescindir de eso que deseo, entonces me veo en la necesidad de encontrar a alguien que se encargue de los costos de mis gustos y necesidades. Habrá ocasiones en las que gustosa y otras en las que no tan gustosamente, alguien este en disposición de pagar lo que me corresponde. En estos casos, no hay berrinche. Es cuando la persona que consciente o inconscientemente he elegido para pagar mis costos, no esta dispuesto(a) a pagarlos cuando se activa la maquinaria de mis berrinches. El berrinche no es mas que una estrategia de manipulación para que alguien más pague lo que me toca. Toma lugar cuando no quiero asumir la responsabilidad de resolver mis necesidades. Nace si las cosas no salen de acuerdo a mis deseos y expectativas. Estando las cosas así, personalmente me declaro alérgico a los berrinches y manipulaciones de los otros. Tengo la sensibilidad para percibirlos desde lejos y los pongo en evidencia en la primera oportunidad que se me presenta. Creo que esa ha sido una manera muy efectiva de ahorrarme conflictos en mis relaciones. Esta manera de ser me ha costado la pérdida de algunas supuestas amistades, y creo que es un precio justo y digno en honor a las que aun conservo. Si alguien no esta interesado(a) en relacionarse conmigo en tanto no saque provecho de mí, yo tampoco estoy interesado.
Un problema de pareja que veo con frecuencia en mi práctica profesional es la alta tolerancia que se tiene a los berrinches del otro. A veces por miedo a ser abandonado, a veces a manera de soborno emocional (yo te aguanto esto en tanto tu me aguantes lo otro), a veces en nombre del amor o para no estar solo... si vivo así: en crónica contención de mí ira por las agresiones e invasiones del otro, terminaré como el anciano del chiste arriba mencionado y no estar en dispuesto a seguir unidos después de la muerte, o peor aún, como la frase de apertura: deseando ser visita para irme.
Se reciben comentarios a gnozin@mac.com

No hay comentarios.: