“Yo defino la mitad de mi camino... el resto, es destino”
Gnozin Navarro Barreras
Gnozin Navarro Barreras
Durante mi infancia... jamás sospeché que algún día crecería. Era niño y me limitaba a vivir mis días entregado a lo propio de mi edad: juegos, fantasías, amigos y muchas complicaciones con el mundo adulto principalmente porque no lograba encajar del todo con las expectativas que tenían sobre mí. Eso de que algún día sería grande no cruzaba por mi cabeza. Uno de mis mejores amigos de entonces, Carlos Guillermo Zazueta Tena, y con el cual aun conservo una bella amistad, acostumbraba a dibujar inmensos barcos tipo crucero con todo el detallado de habitaciones, albercas, casino, piano bar, etc. por dentro; recuerdo sus trazos limpios y rectos. Sus instrumentos eran una regla de plástico transparente cuyos números se habían borrado casi por completo debido al uso durante años (estábamos en tercero de primaria y seguramente tenía con esa regla marca BACO desde primero; recuerdo que Carlos Guillermo era muy cuidadoso con sus pertenencias) y un lapicero negro punto 0.5 marca pentel cuyo borrador diminuto y blanco, era minuciosamente consumido en forma pareja y equilibrada para que no perdiera su original forma ni proporción. Carlos Guillermo desde entonces sabía que quería ser arquitecto cuando fuera grande mientras que yo, ni siquiera intuía que igualmente crecería. ¿Cuál crees que es el oficio y la profesión a la que Carlos Guillermo consagra todos sus días de trabajo?... Exactamente!!!. Es Arquitecto y se dedica a la construcción. Desde muy temprana edad y por alguna razón él ya había tomado esa decisión.
Los años pasaron y mi edad siguió incrementándose sin que yo me enterase que vivir, eventualmente se traduce en mayor experiencia, mayor conciencia y mayor responsabilidad. Durante mis años de escuela nunca fui buen estudiante. Creo que jamás hubiera terminado si mi padre no se hubiera determinado a que la acabase. Mi estilo de aprendizaje, asimilación y acomodación de la información dista mucho de aproximarse siquiera a lo normal. Durante la primaria y secundaria, lo único que me gustaban eran las horas de “deporte” y los lapsos de “recreo”. En prepa disfrutaba los momentos entre las clases y la socialización en los pasillos. Jamás hice una tarea... de veras!!!, fui un alumno académicamente desobligado mientras que físicamente me esculpía haciendo deporte todos los días. Nunca lo supe y creo que si alguna vez alguien me lo dijo, no lo escuche y ni me enteré: LA ESCUELA ES MUY IMPORTANTE!!!, no porque te hagas mejor persona; NO!!!, los grados académicos no garantizan la educación. Conozco gente cuyos títulos son del tamaño de su arrogancia; e igual conozco personas sin escolaridad muchísimo más educadas y finas en sus formas y tratos; repito, los grados académicos no son la medida de la educación de una persona, empero en el mercado laboral, gozan de una mejor cuota económica. Una misma persona ,trabajando para una misma empresa, bajo el mando de un mismo patrón, puede percibir mejores ingresos y se le pueden ofrecer mejores oportunidades, tan solo por contar con un título universitario. Esto yo no lo sabia, y en este momento ni siquiera sé si mi carrera académica hubiese sido mejor de haberme enterado antes; lo que si sé a ciencia cierta es que gracias al tesón de mi padre, terminé la escuela mas por “darle gusto a él” que por decisión personal. Si en mis manos hubiese estado el terminar o no la escuela, YO LO HABRÍA RESUELTO MUY TEMPRANO. No hubiera estudiado y punto, sin embargo creo que esa es la parte de mi recorrido que no me correspondía definir, ya estaba escrito en mi destino, llegar a ser a psicólogo de profesión a pesar de mis indulgencias y displicencias personales. Me tocaba un padre lo suficientemente convencido de que algún día serviría para algo y aquí me tienes escribiéndote. “Yo defino la mitad de mi camino... el resto, es destino”. Lo creo y lo sostengo. Puedo hacer los mejores planes acerca de todo lo que quiero lograr en la vida. Pudiera definirlos al detalle y sin embargo, la vida me presentará las contingencias necesarias para demostrarme que no soy del todo el EMPERADOR de mi existencia. Pertenezco a una familia humana y le debo respecto, armonía y contribución. No puedo darme el lujo de atropellar a otros en pos de mis sueños. Puedo definir aquello que quiero y dejarle a DIOS, que todo lo orquesta, los comos y los medios. Esta, también es una decisión: vivir con la certeza de que, así como cada una de las células de mi cuerpo pertenecen a un SER HUMANO llamado GNOZIN, así, todos los seres humanos pertenecemos a un cuerpo mayor que se llama HUMANIDAD, y esta humanidad es organizada por una INTELIGENCIA mayor a nosotros (que somos células), así como esa misma INTELIGENCIA se encarga de regular el PH en la sangre, la glucosa, sodio, potasio, hormonas, etc. de mi cuerpo. Si tan solo una célula de mi cuerpo pierde armonía con el resto del organismo, y por algún capricho pretendiese sobrevivir a costa de la integridad de otra, dándose así un canibalismo celular, este fenómeno se llama CANCER; de esta manera, no puedo darme el lujo de ser CANCEROSO con otros humanos sin finalmente, hacerme daño a mi mismo.
Quedo con DIOS y contigo: Gnozin Navarro Barreras
Espero tus comentarios a gnozin@mac.com, o bien, 7522096/98
Los años pasaron y mi edad siguió incrementándose sin que yo me enterase que vivir, eventualmente se traduce en mayor experiencia, mayor conciencia y mayor responsabilidad. Durante mis años de escuela nunca fui buen estudiante. Creo que jamás hubiera terminado si mi padre no se hubiera determinado a que la acabase. Mi estilo de aprendizaje, asimilación y acomodación de la información dista mucho de aproximarse siquiera a lo normal. Durante la primaria y secundaria, lo único que me gustaban eran las horas de “deporte” y los lapsos de “recreo”. En prepa disfrutaba los momentos entre las clases y la socialización en los pasillos. Jamás hice una tarea... de veras!!!, fui un alumno académicamente desobligado mientras que físicamente me esculpía haciendo deporte todos los días. Nunca lo supe y creo que si alguna vez alguien me lo dijo, no lo escuche y ni me enteré: LA ESCUELA ES MUY IMPORTANTE!!!, no porque te hagas mejor persona; NO!!!, los grados académicos no garantizan la educación. Conozco gente cuyos títulos son del tamaño de su arrogancia; e igual conozco personas sin escolaridad muchísimo más educadas y finas en sus formas y tratos; repito, los grados académicos no son la medida de la educación de una persona, empero en el mercado laboral, gozan de una mejor cuota económica. Una misma persona ,trabajando para una misma empresa, bajo el mando de un mismo patrón, puede percibir mejores ingresos y se le pueden ofrecer mejores oportunidades, tan solo por contar con un título universitario. Esto yo no lo sabia, y en este momento ni siquiera sé si mi carrera académica hubiese sido mejor de haberme enterado antes; lo que si sé a ciencia cierta es que gracias al tesón de mi padre, terminé la escuela mas por “darle gusto a él” que por decisión personal. Si en mis manos hubiese estado el terminar o no la escuela, YO LO HABRÍA RESUELTO MUY TEMPRANO. No hubiera estudiado y punto, sin embargo creo que esa es la parte de mi recorrido que no me correspondía definir, ya estaba escrito en mi destino, llegar a ser a psicólogo de profesión a pesar de mis indulgencias y displicencias personales. Me tocaba un padre lo suficientemente convencido de que algún día serviría para algo y aquí me tienes escribiéndote. “Yo defino la mitad de mi camino... el resto, es destino”. Lo creo y lo sostengo. Puedo hacer los mejores planes acerca de todo lo que quiero lograr en la vida. Pudiera definirlos al detalle y sin embargo, la vida me presentará las contingencias necesarias para demostrarme que no soy del todo el EMPERADOR de mi existencia. Pertenezco a una familia humana y le debo respecto, armonía y contribución. No puedo darme el lujo de atropellar a otros en pos de mis sueños. Puedo definir aquello que quiero y dejarle a DIOS, que todo lo orquesta, los comos y los medios. Esta, también es una decisión: vivir con la certeza de que, así como cada una de las células de mi cuerpo pertenecen a un SER HUMANO llamado GNOZIN, así, todos los seres humanos pertenecemos a un cuerpo mayor que se llama HUMANIDAD, y esta humanidad es organizada por una INTELIGENCIA mayor a nosotros (que somos células), así como esa misma INTELIGENCIA se encarga de regular el PH en la sangre, la glucosa, sodio, potasio, hormonas, etc. de mi cuerpo. Si tan solo una célula de mi cuerpo pierde armonía con el resto del organismo, y por algún capricho pretendiese sobrevivir a costa de la integridad de otra, dándose así un canibalismo celular, este fenómeno se llama CANCER; de esta manera, no puedo darme el lujo de ser CANCEROSO con otros humanos sin finalmente, hacerme daño a mi mismo.
Quedo con DIOS y contigo: Gnozin Navarro Barreras
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