miércoles, mayo 02, 2007

Mamá

"No hay mayor felicidad, que la certeza de saberse amado."
Sigmund Freud


Es enero, y como saldo de todos los desarreglos físicos practicados durante diciembre, mi salud se encuentra ligeramente comprometida permitiendo cierto asomo de gripe en forma de mareo, moqueo, dolor de huesos y debilitamiento general. Son las 6:30 de la mañana y para empezar el día en búsqueda de consuelo materno me dirijo hacia ella medio aletargado y entorpecido; así intento activar su compasión con algo de dramatización, prolongando cada sílaba que pronuncio en un gutural quejido:
- Maaaa-drreee... teeennn-goooo.... griiii-paaa... - Pero ella no se deja embaucar con mi lamento mal fingido y en vez de comprensión o remedio recibo un categórico regaño pronunciado mas o menos así: - Pero ahí andas.... descalllllzoooo!!! - e intento defenderme alegando en mi favor: - Madre, por favorrr, tengo 33 años... (con lo que según yo, le estoy tratando de decir que ESTOY GRANDE como para que me regañe de esa manera), - Pues por eso!!!, tienes 33 años y no ENTIENDES!!!. Ella... es mi madre.
Por ahí del medio día mis padecimientos realmente se han multiplicado, solo que ahora estoicamente no me quejo y así me ahorro el merecido regaño; mi madre disimula no notar la diferencia de mi estado mientras casualmente me pregunta: - ¿Y que estas tomando para la gripe? - Nada madre!, soy macho, - y sacudiendo la cabeza en negativa pronuncia, - ándale pues, hazte de vivo, a los machos también los tumba la gripe, - con energía y sin miramientos me extiende algún remedio con instrucciones de dosis y frecuencia. Ella... es mi madre.
Una vez terminada la jornada laboral y en calidad de bulto, auténticamente arrastrando los pies en cada paso azoto sobre mi lecho fermentado mientras mi madre se aproxima para tocarme la frente y preguntarme: - Cómo te sientes?, A que horas te tomaste las pastillas? - como a las 4 ´ama, - entonces, una te toca a las doce y otra a las 4. - En ese momento me quedo dormido mientras me acerca a la mesa contigua un vaso con agua y las pastillas. Son las 12 y el contacto de su mano en mí frente me despierta al tiempo que pone en mi mano pastilla y agua... vuelvo a caer profundamente dormido con la certeza que seré despertado en 4 horas para volver a medicarme. Y yo no sé si en realidad se encuentra físicamente sentada al pie de mi cama, sin embargo su presencia vigila y protege la preservación y el restablecimiento de mi salud al grado que 4 horas mas tarde vuelvo a ser despertado para tomar la pastilla que corresponde. Ella... es mi madre.
Creo que el tema de "LA MADRE" es un asunto a resolver y que cada ser humano habrá de enfrentar para poder crecer y trascender su propia historia. Como renglones arriba te describía: ella... es mi madre. Es mi madre la que regaña, es mi madre la que se preocupa, es mi madre la que se ocupa de mis dolencias y carencias. También es con quien por las noches platico acerca de su día, a quien escucho y comprendo sin juzgar ni rebatir. Es mi madre quien por las noches de mi infancia con "la chancla voladora" en mano nos indicaba el camino a la cama, so pena de quererse "ir a dormir calientito". Y aun si mí madre no fuera todo eso y me hubiese abandonado de pequeño mi madre seguiría siendo el SER QUE ME DIO Y ASEGURO LA VIDA hasta que fue necesario. Una afortunada existencia en la que he podido experimentar una variedad de experiencias. Emociones y sensaciones que van desde lo más doloroso hasta lo más placentero (y te recuerdo que algo es placentero en tanto te recuerde la experiencia de haber estado en la placenta).
Y mucho tiempo viví enojado con mi madre. Fueron muchas las noches de mi infancia en las que le lloré a Dios reclamándole claridad, una explicación o al menos una disculpa por haberme dado una mamá como la mía. Yo no estaba contento con ella, no me gustaba la manera en la que trataba a "mis amigos". Yo mismo nací un 10 de mayo y prácticamente quien escucha la fecha de mi nacimiento por reflejo pronuncia: - Que regalote para tu madre, a lo que desde chico respondo (antes con dolor lo hacía): - Todo mundo dice lo mismo, menos mi madre.
Ahora sé que quien recibió el regalo fui yo. Juntos ese día, heroicamente luchamos por nuestras vidas. Ella casi con 26 años tuvo que enfrentar mi complicado alumbramiento de muerte que a los siete meses de embarazo decidí venir. Yo tuve que aferrarme a la vida en un inmenso y frío vacío de encubadora.
Por eso creo que cada ser humano habrá de "hacer las paces" con la madre que ha registrado en sus memorias. Una persona es la mamá que tuviste y otra la que tu crees que tienes o tuviste. Y si quien te dio la VIDA no es la misma persona que quien te la ASEGURO mientras crecías, entonces, "honor a quien honor merece": ella... es tu madre.
Te deseo un feliz día de las madres en tanto yo, intentaré disfrutar a la mía mientras festejo a su lado mi cumpleaños 34. Espero tus comentarios a gnozin@mac.com o bien a, (667) 752-2096 o 98.
Con DIOS y contigo: Gnozin

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