martes, junio 19, 2007

CATAFIXIA

"Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá sea ésta la
razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen."
Henry Ford

Crecí "madrugando" los domingos para ver "CHABELO". De ordinario yo era quien primero se levantaba para empezar la aventura dominical junto con el programa. Emociones iban y venían con cada concurso cuyos premios eran patrocinados por alguna empresa en búsqueda de promoción. De esta manera algunos juegos tenían nombre alusivos al producto que anunciaban. Estaba por ejemplo "EL TIKITAKA", que consistía básicamente en dejar caer una especie de ficha sobre una pared ligeramente inclinada con clavos salientes que aleatoriamente con cada impacto iban determinando el curso de la misma hasta caer en una de 5 casillas, 3 con premios y 2 espantosas "X". El premio mayor, como era de esperarse, estaba al centro custodiado por una espantosas "X" a cada lado, en tanto los extremos eran compensaciones poco alentadoras. Mientras la ficha iba haciendo su recorrido, nuestro conductor; Javier López "Chabelo"; simulaba el sonido de la ficha chocando contra los clavos: "tikitaka, tikitaka, tikitak..." por supuesto que el sonido corresponde a su vez al producto patrocinador: Galletas trikitraker Marinela. Lo mismo pasaba con la ESCALERA LOCA cuyo patrocinador era Chocomilk y que para iniciar su recorrido acostado boca abajo sobre la escalera torcida, el participante habría de esperar la señal del público en forma de grito, pausado y coordinado por el locutor, mismo que a su vez cuidaría enunciación y pronunciación de cada sílaba para que la marca fuera impecablemente anunciada: CHO-CO-MILK (GRITO DE ARRANQUE). La meta de la escalera loca, que pocas veces se lograba, era llegar a tocar un timbre que se encontraba en el otro extremo. También estaba el "PALO ENCEBADO", "CARRERAS CON GLOBOS", "EL AHORCADO", etc. la peculiaridad de este último consistía en involucrar al público de cualquier parte del país llamándole por teléfono y que adivinara la letra que faltara de una palabra que casualmente correspondía al nombre del producto patrocinador de dicho concurso.
Imposible olvidar el concurso de globos con goma de mascar marca FUTTIGUM y, medidos con el FUTTIGÓMETRO o los trucos de magia del Mago Frank con su conejo Blass. Las edecanes eran parte del encanto y más de una brincó al estrellato como Gaby Rivero con su papel de la Maestra Jimena.
Después de tres horas de intensa emoción, juego tras juego, prueba tras prueba y competencia tras competencia todo desembocaba en un último dilema: el ganador se quedaría con todos los premios acumulados durante la mañana o decidiría pasar a la CATAFIXIA.
La famosa catafixia es una juego de probabilidades bastante sencillo y que al mismo tiempo pone a prueba, demostrando la mayoría de las veces, que nuestro sentido común es terriblemente utilizado. El juego dicta más o menos así: Existen tres puertas (1, 2 y 3) simulando tres cocheras frente al concursante que habrá de escoger una de ellas. Una puerta esconde una sala, comedor o cocina (patrocinada por Muebles Troncoso), otra contiene alguno de los regalos "estrella" de la mañana, como una bicicleta, o bien, un súper combo de varios regalos de todas las marcas patrocinadoras y detrás de la última, invariablemente existe una especie de broma: una jarra con agua de jamaica, una bruja bailando, etc. Supongamos que nuestro hipotético participante escoge la puerta número 1. En ese momento Chabelo, que conoce perfectamente qué esconde cada puerta, abre otra, digamos la número 3, mostrándose la jarra de agua. Ahora ya solo quedan dos premios por destapar, LA SALA y LA BICICLETA. En ese momento se le plantea al jugador otra encrucijada: la posibilidad de cambiar de puerta. Si cambia, aumentará al doble sus probabilidades de ganar, si se queda con la puerta que originalmente escogió, mantendrá su tercio de probabilidad.
¿Me entendiste?... Seguramente no, ¿Por qué?. Porque nuestro preciado sentido común nos dice que una vez abierta la puerta 3 existen el 50% de probabilidades de ganar para cada una de las puertas restantes y matemáticamente no es así. Puedes luchar con la idea si quieres, sin embargo debo decírtelo otra vez: al cambiar de puerta aumentas tus probabilidades de ganar al doble.
Este ejercicio lo acabo de realizar 700 veces en la empresa FARMACON con cada uno de sus trabajadores a lo largo de 12 sesiones durante toda la semana y los resultados fueron espeluznantemente reveladores. La verdadera lógica (aunque suene a lema de secta) lo resuelve sin pasiones, alegorías ni aspavientos: 1 tercio de probabilidad para cada puerta sin distinción ni favoritismos. Escójase la puerta que fuese, desde el inicio ya cuenta con su respectivo tercio de probabilidad en tanto que las otras dos terceras partes se encuentran en el resto de las puertas; el presentador abre una que no contiene el premio mayor. Al hacer esto las probabilidades originales se mantienen, es decir, dos tercios ya que es el mismo juego y el hecho de saber el contenido de una posteriori no afecta. ¿Cuál es la realidad?. Que fácilmente nos aferramos a nuestras silvestres y no escolarizadas nociones simplemente porque experimentamos la sensación de certeza de que así es, y punto.
Te invito a cuestionar tus nociones primarias acerca de las cosas. Muchas de ellas solo son conclusiones extraídas de percepciones erróneas; algo así como concluir que la tierra es plana sencillamente porque nuestros ojos nos reportan que así, o bien, que el planeta que habitamos no se mueve, simplemente porque no sentimos la velocidad del mismo.
Espero que tu semana sea provechosamente dubitativa sobre tus certezas, mientras te ofrezco una explicación mas detallada de este problema en particular, en www.noroeste-sobremesa.blogspot.com y que por cuestiones de espacio, aquí no alcanzo a incluir.
Con Dios y contigo: Gnozin Navarro Barreras

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