"Miremos más que somos padres de nuestro porvenir
que no hijos de nuestro pasado."
Miguel de Unamuno
que no hijos de nuestro pasado."
Miguel de Unamuno
Como si fuéramos amigos de toda la vida... nos conocimos hace menos de 3 años y, aunque pocos, nuestros encuentros han estado bañados con un halo de hermandad espiritual incuestionable: existe confianza, aprobación, amor, cariño, comprensión y ante todo, honor y valentía para buscar nuestra verdad vivida sin piedad ni cortesía. Ambos hemos sido inmisericordes con el otro con tal de no permitirnos fantasías e ilusiones perniciosas que intoxiquen nuestras existencias, ambos somos psicólogos, ambos nos dedicamos a la capacitación, al desarrollo del potencial humano, a la psicoterapia individual y a escribir; no existe rincón alguno reservado. La apertura es auténtica y bien correspondida. Nuestras apretadas agendas no nos permiten frecuentarnos como quisiéramos y para vernos, tenemos que generar espacios ex profesos, así fue como hace 3 semanas acordamos vernos el viernes pasado, yo saldría a primera hora de Culiacán a Mazatlán (donde ella vive) para estar todo el día juntos, y me regresaría en camión a última hora, ella... ella no agendaría ni atendería a paciente alguno, no daría ningún curso, taller, diplomado o grupo de crecimiento; así, tendríamos todo el día para intercambiar y compartir... finalmente, así fue: pasamos un mágico día en donde lo cotidiano se llenó de encanto con nuestros silencios, comentarios, risas y miradas que pensé había concluido a las nueve de la noche que me subí al camión de regreso a casa. Hice mis cálculos y me dije: "Esta bien, salgo a las 9 de Mazatlán, llego a Culiacán a las 12, y mañana llego bien descansado"... entonces, mal me acomodé en uno de los últimos asientos de la parte trasera cuando ya estaba roncando, debí de haber estado muy cansado pese a no haberlo percibido durante el día a razón de la compañía; el caso es que me quedé dormido y desperté seis horas después en la Ciudad de Los Mochis (200 kilómetros adelante de mi destino original). Aunque desconcertado, desde que abrí los ojos me sentí con el cerebro despejado y el pensamiento claro, en un parpadeo supe dónde estaba y mientras me dirigía hacia el frente, con mochila, cobija y almohada en mano, para pedirle al chofer que "me bajara", confirmé la hora en mi celular: -"Las tres de la mañana" - me dije, y pensé, sólo falta que el chofer me quiera cobrar el recorrido extra... no me equivoqué y tampoco pagué, me bajé con toda la elegancia, clase y decoro que mi condición me permitió a esa hora y hube de esperar dos horas en la terminal de TNS a que pasara el próximo transporte hacia el sur. Me prometí no volverme a dormir por temor a despertar en Escuinapa. Volví a ocupar el mismo espacio trasero a un lado del baño y para mi grata sorpresa, a un asiento adelante del que escogí, se encontraba un viajero sin dormir: "Buenos días", saludé con algo de entusiasmo, "buenos días" recibí en franca y tosca respuesta; cómo ve que me quedé dormido amigo?, mmmhhhh.... contestó. Salí a las 9 de Mazatlán a Culiacán para llegar más o menos a las 12 y me vine de paso, despertando 3 horas después, mmmhhhh.... alcanzó a mascullar mi interlocutor.
Estaba claro que el amigo no estaba en disposición de mucha plática, o bien era de pocas palabras. Yo no quería dormirme, así que seguí intentando hasta sacarle una oración completa: "Figúrese, usted se quedó dormido y yo lo que quisiera es dormirme" . Me lo dijo de una forma que supe no era impertinencia, desacato ni falta de respeto. Tengo cuatro días sin dormir. Vengo de Nogales. Toda mi vida había cruzado sin problemas al otro lado pero ahora ya no se puede, pusieron doble barda y hay un hervidero de migra. Para cruzar tienes que caminar por el cerro como día y medio o dos días sin comer y sin dormir. No puedes ir cargando con muchas cosas porque hay que saber correr. Mi hermano nunca había ido porque nunca me lo quise llevar antes pero ahora me dijo: "Carnal, ya tengo 22 años y quiero juntar una feria porque me voy a casar en diciembre" y pues, así nos fuimos pa´ Nogales, con mucha ilusión de agarrar dos chambas cada uno y regresar bien "cargaditos" de billetes, pero pues, " hay veces que nada el pato y otras que ni agua bebe". Pasamos 6 veces y las 6 nos agarraron. Cuando te agarran te llevan hasta Tucson y allá te fichan, te toman las huellas de todos los dedos, te toman fotos y te regresan hasta la línea. Ya en la última nos dijeron que si nos volvían a agarrar nos iban a meter al bote. Ya teníamos muchos días sin dormir y sin comer bien porque a cada retachada ni modo de esperarse un día pa´ descansar... si uno viene a trabajar y no trae mucha feria para andar descansando. La familia hizo muchos sacrificios pa´ juntar como pa´ quedarnos a hacer tiempo. A cada retache, ahí vamos de regreso con el mismo "coyote". Le dijimos lo del bote y nos dijo, "puro pedo, no pasa nada"... ah pues, los mismos 7 ahí vamos de regreso al cerro, a camine y camine, la primera noche nos la´ventamos sin parar, pero ya entrada la tarde del siguiente día mi hermano se empezó a sentir mal y nos paramos, el "coyote" le dio una pastilla y nos dijo, "aquí quédense y yo ahorita vengo, les voy a traer agua y comida porque este se nos esta deshidratando"... pasaron las horas y el "coyote" no volvía, mi hermano cada vez se sentía peor y todos nos estábamos desesperando... pues ahí vamos de regreso, y al ratito yo también ya estaba bien cansado de ir cargando a mi hermano que no podía caminar bien, los otros iban mas adelante y azotamos de hocico los dos. Ándale carnal, aguanta, ya vamos a llegar... ¿quieres que descansemos?, descansamos pues... mi hermano ya no me contestó. No te duermas viejo... pero él ya no me contestó... EEEYYY.... EEEEYYY les grite a los otros, dos se regresaron y los otros tres le siguieron... mi hermano estaba muerto y yo en blanco. Yo me quería morir ahí, ¿Qué le iba a decir a la jefa?, ¿Que lo dejé morir?, ¿Que lo dejé en el cerro?, ¿Que ni siquiera lo enterré?, ¿Que se lo comieron los animales en el monte? Y sí quería hacer un hoyo con mis dedos pero la tierra del cerro estaba bien seca y dura... yo me quería quedar ahí... yo me quería quedar ahí pero los otros me lo arrancaron de los brazos. ¿Te quieres morir aquí Guillermo?, ¿Te quieres morir aquí y que tu jefa pierda a los dos?, no seas pendejo y déjalo ir... yo nomas los oía como de lejos. A jalones y empujones me fueron llevando hasta que dejé de luchar por regresar... ahí se quedo mi carnalito... en el cerro como un perro... no sé que le vo´a decir a la jefa, no se que le vo´a decir a su vieja. Se me murió a mí... y es que si no lo hubiéramos vuelto a intentar aquí vendríamos, con el caballo cansado, pero aquí vendríamos. Con las ilusiones que íbamos pa´l otro lado.
Guillermo tiene 27 años e iba de regreso a Zamora. Hasta ese momento él no había platicado aún con nadie. Llevaba una carga muy pesada a cuestas: coraje, culpa, remordimiento, duelo, desconcierto, etc, físicamente agotado, sin dinero y con el corazón destrozado. Al despedirme de él le deje la cobija, la almohada y 250 pesos que traía en la bolsa. Preferí caminar, estirar mis piernas y vivir mis días con la conciencia tranquila de haberle ayudado a ese joven lo MAS QUE ESTUVO en mis mano a tomar taxi como habitualmente lo hago cuando llego de fuera. La historia en la que había participado no era algo ordinario como para seguir haciendo lo que por costumbre hago. Antes de hablar con él pude haberme quejado por las horas desperdiciadas, después de hablar con él supe que "valió la pena" el grado que la expresión misma adquirió sentido: VALIO LA PENA. ¿Crees que valga la pena desperdiciar tus preciosas energías y horas del día en quejarte? Yo creo que no, sin embargo, si otro es tu parecer, espero comentarios a gnozin@mac.com o bien, a los tels 7522096 y 98.
Con DIOS y contigo: Gnozin
Estaba claro que el amigo no estaba en disposición de mucha plática, o bien era de pocas palabras. Yo no quería dormirme, así que seguí intentando hasta sacarle una oración completa: "Figúrese, usted se quedó dormido y yo lo que quisiera es dormirme" . Me lo dijo de una forma que supe no era impertinencia, desacato ni falta de respeto. Tengo cuatro días sin dormir. Vengo de Nogales. Toda mi vida había cruzado sin problemas al otro lado pero ahora ya no se puede, pusieron doble barda y hay un hervidero de migra. Para cruzar tienes que caminar por el cerro como día y medio o dos días sin comer y sin dormir. No puedes ir cargando con muchas cosas porque hay que saber correr. Mi hermano nunca había ido porque nunca me lo quise llevar antes pero ahora me dijo: "Carnal, ya tengo 22 años y quiero juntar una feria porque me voy a casar en diciembre" y pues, así nos fuimos pa´ Nogales, con mucha ilusión de agarrar dos chambas cada uno y regresar bien "cargaditos" de billetes, pero pues, " hay veces que nada el pato y otras que ni agua bebe". Pasamos 6 veces y las 6 nos agarraron. Cuando te agarran te llevan hasta Tucson y allá te fichan, te toman las huellas de todos los dedos, te toman fotos y te regresan hasta la línea. Ya en la última nos dijeron que si nos volvían a agarrar nos iban a meter al bote. Ya teníamos muchos días sin dormir y sin comer bien porque a cada retachada ni modo de esperarse un día pa´ descansar... si uno viene a trabajar y no trae mucha feria para andar descansando. La familia hizo muchos sacrificios pa´ juntar como pa´ quedarnos a hacer tiempo. A cada retache, ahí vamos de regreso con el mismo "coyote". Le dijimos lo del bote y nos dijo, "puro pedo, no pasa nada"... ah pues, los mismos 7 ahí vamos de regreso al cerro, a camine y camine, la primera noche nos la´ventamos sin parar, pero ya entrada la tarde del siguiente día mi hermano se empezó a sentir mal y nos paramos, el "coyote" le dio una pastilla y nos dijo, "aquí quédense y yo ahorita vengo, les voy a traer agua y comida porque este se nos esta deshidratando"... pasaron las horas y el "coyote" no volvía, mi hermano cada vez se sentía peor y todos nos estábamos desesperando... pues ahí vamos de regreso, y al ratito yo también ya estaba bien cansado de ir cargando a mi hermano que no podía caminar bien, los otros iban mas adelante y azotamos de hocico los dos. Ándale carnal, aguanta, ya vamos a llegar... ¿quieres que descansemos?, descansamos pues... mi hermano ya no me contestó. No te duermas viejo... pero él ya no me contestó... EEEYYY.... EEEEYYY les grite a los otros, dos se regresaron y los otros tres le siguieron... mi hermano estaba muerto y yo en blanco. Yo me quería morir ahí, ¿Qué le iba a decir a la jefa?, ¿Que lo dejé morir?, ¿Que lo dejé en el cerro?, ¿Que ni siquiera lo enterré?, ¿Que se lo comieron los animales en el monte? Y sí quería hacer un hoyo con mis dedos pero la tierra del cerro estaba bien seca y dura... yo me quería quedar ahí... yo me quería quedar ahí pero los otros me lo arrancaron de los brazos. ¿Te quieres morir aquí Guillermo?, ¿Te quieres morir aquí y que tu jefa pierda a los dos?, no seas pendejo y déjalo ir... yo nomas los oía como de lejos. A jalones y empujones me fueron llevando hasta que dejé de luchar por regresar... ahí se quedo mi carnalito... en el cerro como un perro... no sé que le vo´a decir a la jefa, no se que le vo´a decir a su vieja. Se me murió a mí... y es que si no lo hubiéramos vuelto a intentar aquí vendríamos, con el caballo cansado, pero aquí vendríamos. Con las ilusiones que íbamos pa´l otro lado.
Guillermo tiene 27 años e iba de regreso a Zamora. Hasta ese momento él no había platicado aún con nadie. Llevaba una carga muy pesada a cuestas: coraje, culpa, remordimiento, duelo, desconcierto, etc, físicamente agotado, sin dinero y con el corazón destrozado. Al despedirme de él le deje la cobija, la almohada y 250 pesos que traía en la bolsa. Preferí caminar, estirar mis piernas y vivir mis días con la conciencia tranquila de haberle ayudado a ese joven lo MAS QUE ESTUVO en mis mano a tomar taxi como habitualmente lo hago cuando llego de fuera. La historia en la que había participado no era algo ordinario como para seguir haciendo lo que por costumbre hago. Antes de hablar con él pude haberme quejado por las horas desperdiciadas, después de hablar con él supe que "valió la pena" el grado que la expresión misma adquirió sentido: VALIO LA PENA. ¿Crees que valga la pena desperdiciar tus preciosas energías y horas del día en quejarte? Yo creo que no, sin embargo, si otro es tu parecer, espero comentarios a gnozin@mac.com o bien, a los tels 7522096 y 98.
Con DIOS y contigo: Gnozin

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